damosa
Poeta recién llegado
Ahora que su voz es un suspiro,
me levanto en la nostalgia de quien puede y no ha querido
y un vacío que detiene soledad
me ensordece como un grito destemplado.
Duerme apenas un minuto, el alma que cansada
cura las heridas de un pasado tormentoso
y un presente adolorido en el que fijas la mirada
y simplemente callas ante los ruidosos.
El reloj marca tu tiempo
y ansiosa esperas la luz.
Esa luz, que se posa en el cristal de tu ventana
y le da brillo a tu descolorido rostro.
Esperas ese rayo de sol con la misma ilusión
que ilumina ya tu corazón
y despilfarra las tristezas
dando paso a una esperanza.
Alucinas aún esos tantos
de la realidad en la que estás
y con la que intentas ahora
levantarte y disfrutar.
Mientras el sueño se apoderó de ti
imaginaste que podías andar
y que no estaba más el manto blanco y enfermo
del cual se viste tu cama.
Si amanecieras mañana
recorrerías los campos,
y aventarías al aire tus pulmones
para decirle al mundo, lo que significa despertar.
me levanto en la nostalgia de quien puede y no ha querido
y un vacío que detiene soledad
me ensordece como un grito destemplado.
Duerme apenas un minuto, el alma que cansada
cura las heridas de un pasado tormentoso
y un presente adolorido en el que fijas la mirada
y simplemente callas ante los ruidosos.
El reloj marca tu tiempo
y ansiosa esperas la luz.
Esa luz, que se posa en el cristal de tu ventana
y le da brillo a tu descolorido rostro.
Esperas ese rayo de sol con la misma ilusión
que ilumina ya tu corazón
y despilfarra las tristezas
dando paso a una esperanza.
Alucinas aún esos tantos
de la realidad en la que estás
y con la que intentas ahora
levantarte y disfrutar.
Mientras el sueño se apoderó de ti
imaginaste que podías andar
y que no estaba más el manto blanco y enfermo
del cual se viste tu cama.
Si amanecieras mañana
recorrerías los campos,
y aventarías al aire tus pulmones
para decirle al mundo, lo que significa despertar.
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