Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
o el romper en lágrimas de otro poema,
quizás el levantarme con esa sed
interminable que sólo tú saciabas
y dejar atrás la ropa de dormir,
los dolores,
tu ausencia,
la almohada y el cuerpo encima de la cama,
después abrir la puerta
y sentir el frío, solo, en el alma,
encender otro cigarro,
voltear al cielo y mirarte
como siempre
en el rostro de la media luna,
han sido, tal vez, cáscara de cielo,
los síntomas de una nueva suerte,
ha sido como despertar sin ti de un sueño
para despertar de golpe de los sueños
que veníamos arrastrando,
sólo que esta vez el despertar no ha sido tierno,
esta vez ha sido como si en verdad
dejara de una vez atrás el cuerpo.
Due 21.9.11 en una tarde en la que el sol ha retrasado su caída sosteniendo sus colores de la cornisa de los techos, suspirando entre los tendederos, deteniéndose un rato a mirar como sin ningún recato y por atrás, le persigue un muevo día.
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