Mari Jeanne
Poeta recién llegado
Que podía concebir invadido plácidamente por tan tierna mirada. Perplejo me podía percibir en ella y ahí me encontraba leyendo casi con mesura en su interior, ese interior tan dócilmente compartido. Y viví todas mis existencias en ese instante. Recuerdos lejanos de vidas lujosas, vidas austeras, suplicios, alegrías, siempre volviendo a su tan sensible mirada. La verdadera, la que se sueña, aunque sea por una vez en la vida, imaginar el simple privilegio de mirar. Ahí estaba frente a tus pupilas, cuando éstas, se convirtieron en la misma puerta del paraíso, paraíso donde todo está patas para arriba y con solo observarnos en ese mundo a través de tus ojos, simplemente se acomoda la vida, se equilibran los sentidos y huele en el aire los inmensos destellos de felicidad. Y supe quien era en realidad. Sorteé ansioso entre varios muros de eternidades. Y acá nos encontramos y me encontró. Me encontró sin saberlo aún, pero logró sacarme del mismo infierno en el que estaba muriendo infinitamente.
Mary Jeanne
Mary Jeanne