cuanto que tenemos de poetas,¡cuanto! y es tan poco,
lo que nos pide el alma, para escribir, apenas...
Una leve caricia, el roce de otros ojos
para beber el cielo, del papel, sin cadenas.
lo que nos pide el alma, para escribir, apenas...
Una leve caricia, el roce de otros ojos
para beber el cielo, del papel, sin cadenas.
Cuanto que tenemos, de pájaros, ¡cuanto!
dos manos como dos alas, para abrazar el mundo.
Este canto en el alma, para olvidar el llanto,
este escribir en fuego, para mirar profundo.
dos manos como dos alas, para abrazar el mundo.
Este canto en el alma, para olvidar el llanto,
este escribir en fuego, para mirar profundo.
Cuanto que tenemos, de distancia y somos
un camino que vuelve, siempre a nosotros mismos.
Plantados en el suelo, con soledad de Aromo
nos ve caer el viento, en nuestro propio abismo.
un camino que vuelve, siempre a nosotros mismos.
Plantados en el suelo, con soledad de Aromo
nos ve caer el viento, en nuestro propio abismo.
Cuanto que tenemos de poetas,¡cuanto! y creemos
que todo el canto es nuestro...y es un canto prestado.
Pensamos ir tan lejos, cuando sólo volvemos,
Y cuando nos damos cuenta...ya nos hemos marchado.
que todo el canto es nuestro...y es un canto prestado.
Pensamos ir tan lejos, cuando sólo volvemos,
Y cuando nos damos cuenta...ya nos hemos marchado.
Marino Fabianesi