viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Brota la aurora en tus ojos,
con su rocío escarchado de rosa.
Tu cuerpo tibio torna tierra
mientras amanece despacio,
tiritando del sueño
que voló bruscamente,
espantado por la burla escarnecida
del maldito despertador.
Yo resto en un rincón,
espectador de tus entierros
y tus resurrecciones.
Engarzado en el pliegue
que una sábana envejece
en sus arrugas dóciles.
Me invento una excusa
fingiendo que duermo.
Por que tu café sabe a beso,
dulce y caliente
recuerdo de que existo.
Ahora necesito el otro beso,
el que cultiva tus labios,
como alimento imprescindible
para cargarme en los hombros
este mundo absurdo.
Y llevarlo donde la pena
no valga la pena.
Volveré después a tu lado,
acechando como adhesivo
exclusivo de tu piel entrañable.
con su rocío escarchado de rosa.
Tu cuerpo tibio torna tierra
mientras amanece despacio,
tiritando del sueño
que voló bruscamente,
espantado por la burla escarnecida
del maldito despertador.
Yo resto en un rincón,
espectador de tus entierros
y tus resurrecciones.
Engarzado en el pliegue
que una sábana envejece
en sus arrugas dóciles.
Me invento una excusa
fingiendo que duermo.
Por que tu café sabe a beso,
dulce y caliente
recuerdo de que existo.
Ahora necesito el otro beso,
el que cultiva tus labios,
como alimento imprescindible
para cargarme en los hombros
este mundo absurdo.
Y llevarlo donde la pena
no valga la pena.
Volveré después a tu lado,
acechando como adhesivo
exclusivo de tu piel entrañable.