Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Despierta amor!
Nos aguarde el café
reposando en la taza y elevando sus vapores
para borrar la resaca de la noche embriagada y
acumular nuestros patrimonios de riqueza
para que la noche se haga historia épica.
Asoma tu rostro de encanto y retoca tu pecho de respiro y
fragua hasta que el fuelle del día
resople su ultimo aliento de aire.
Despierta amor
que juntos desarmaremos la casa,
de sus piezas de habitáculo a sus verdes paredes y
las veredas ondulantes inhalarán nuestros vapores
enderezando las calles sin ningún orden.
Despierta amor al tinto estimulo de la cafeína
que nos sorprenda la tarde
reposando en el lecho,
con las hormonas agobiadas y la estatura de la torre.
Nos aguarde el café
reposando en la taza y elevando sus vapores
para borrar la resaca de la noche embriagada y
acumular nuestros patrimonios de riqueza
para que la noche se haga historia épica.
Asoma tu rostro de encanto y retoca tu pecho de respiro y
fragua hasta que el fuelle del día
resople su ultimo aliento de aire.
Despierta amor
que juntos desarmaremos la casa,
de sus piezas de habitáculo a sus verdes paredes y
las veredas ondulantes inhalarán nuestros vapores
enderezando las calles sin ningún orden.
Despierta amor al tinto estimulo de la cafeína
que nos sorprenda la tarde
reposando en el lecho,
con las hormonas agobiadas y la estatura de la torre.