Intenté cantarle a ella; es luz, verso calmado que veo en la noche.
Verdaderamente quedé ensimismado.
DESPIERTAS DESPEREZÁNDOTE
Verdaderamente quedé ensimismado.
DESPIERTAS DESPEREZÁNDOTE
Despiertas desperezándote, luz.
Gobierno mis ojos hacia tu sol todavía ya opaco,
desmayado, con forma de arco de plomiza lluvia.
Deseo llegar en cautela y me traspongo al olvido
que producen las sutiles algas al derretir las nieves.
Mis huellas delirantes, entre ráfagas de escalones,
sólo quieren subir al entrepiso donde las estancias
garabatean ampliaciones de gestos deformados.
Un ánima declamante estaba allí, solitaria,
abandonada y sin providencia ante el dolor,
aunque su debilidad eran sueños de rosas pasadas,
estaba sepultada por un tiempo de relatos en espasmos;
miraba con ojos reposados en la timidez.
Me llamaba
Una ráfaga de brillos.
el tiempo, las horas,
sábanas reposando en la estancia
donde deje que se precipitara la extensa frase:
te amo.
Como arañando deje ese rastro en las paredes.
Puedo decir te amo.
Tú, eterna noche de ejecución diaria,
punto de parada de plena satisfacción lunar.
Fábrica de ilusiones, poesía de cambios,
danza de sombras y pensamientos errantes.
Hermosa la quietud del viento nostálgico.
En tu noche, todo esta perdido en ánimas.
Agua liberada para los ojos descubiertos
en los oscuros estanques de la tranquilidad.
Nocturno, llaga de pasiones serenas,
oración constante de cada lágrima
absolución del alma vaciada en asombros.
Larga noche, si fueras eterna
entendería como te besa el sol.
La luna esta sonriente,
los pies desnudos
para pisar el valle de las campanas,
esa conmovedora hierba fresca;
cada paso es sueño de caricias
alma dispersa en el tiempo de silencios
en busca de la oscuridad de los destinos.
Llama, noche larga y fría
ojos que demandan hechizos.
Mientras tu brisa pasa en Silencio,
las sabanas del desorden embrujado
se embarazan entre ilusiones
de tu mundo lleno de encantos.
Digo entonces que te amo.
* * * * * * *
luzyabsenta
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