Poetacandente
Poeta asiduo al portal
Tu llanto, que a diario se desperdicia,
de tu llorar que jamás fue tal pecado,
a tal punto tu llanto fue tan malgastado
que te son las lágrimas del otro una delicia.
Tu mano fina, que moldea una caricia,
y que toca lo que nadie haya tocado,
esas mismas que de pronto me han ahorcado
en el capullo que fermenta bondades y malicia.
Ese amor, poco eficiente al enamorado,
y la razón verosímil de la lágrima ficticia,
yo soy quien se traga lo que nadie se ha tragado,
y quien vende una deidad a cambio de inmundicia.