Despojos

Nadiral

Poeta recién llegado
No era mi corazón el que latía
Ni mis venas pulsaban tono alguno
Sino el mínimo andar de un talle bruno
Que repiqueteaba el alma mía

Nada recordaba, nada sentía
Ni pesar o pasión... ¿Dolor?... Ninguno
Sólo mi cuerpo de tu cuerpo ayuno
Sangraba mares de melancolía

Mi aliento extinto yace junto a esos
Magros restos de mi pellejo inerte
Aferrados al roce de unos labios

Mas no lamento nada, ¡tuve suerte!
Doy gracias a la vida por tus ojos
Y que tu vida me causó la muerte
 
hermosos versos, ritmicos y aunque tristes, encierran belleza por la forma en que has trabajado tus imagenes. Felicitaciones, amigo, un abrazo
 

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