Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Infrecuentes despojos, laceraciones impensadas
asfixiaron instantes amorosos,
allanaron falsedades, erisaron la piel y las pasiones,
y un reloj de arena detuvo la sensualidad de tu cabellera,
plena, desgajada en súbitas ternuras y en afanosos
cruces de manos que con la premura con que tu lengua
ahondará mi pecho agitado,suavizaran los tuyos de añil
encantado.
Entretanto, ojos candentes demoran en el reflejo de tus
formas, ojos que ascienden durante la incierta entrega,
repiten la servidumbre de la carne mortal y en esa
mortal humedad va agotando un pozo de aura pálida,
van agotándose en las supuestas fulguraciones y en el
coro de voces deformadas por la pasión que es y será
un hermosa palabra, que es y será usada en los paisajes,
en los añorados trigales, en las minucias del balcón
adonde se cosecha una novela secreta, adonde se esconde
la brisa refrescante y el misterio recóndito de inexplicables
flores secas...
asfixiaron instantes amorosos,
allanaron falsedades, erisaron la piel y las pasiones,
y un reloj de arena detuvo la sensualidad de tu cabellera,
plena, desgajada en súbitas ternuras y en afanosos
cruces de manos que con la premura con que tu lengua
ahondará mi pecho agitado,suavizaran los tuyos de añil
encantado.
Entretanto, ojos candentes demoran en el reflejo de tus
formas, ojos que ascienden durante la incierta entrega,
repiten la servidumbre de la carne mortal y en esa
mortal humedad va agotando un pozo de aura pálida,
van agotándose en las supuestas fulguraciones y en el
coro de voces deformadas por la pasión que es y será
un hermosa palabra, que es y será usada en los paisajes,
en los añorados trigales, en las minucias del balcón
adonde se cosecha una novela secreta, adonde se esconde
la brisa refrescante y el misterio recóndito de inexplicables
flores secas...