somari
Poeta recién llegado
¿Quien de nosotros? no ha tenido fracasos, desilusiones, largas y tempestuosas soledades, ¿quien no ha sentido? que el alma se le parte en mil pedazos, y que la vida no tiene sentido, todos nosotros en algún momento hemos vivido tiempos difíciles. Así van pasando los días y es con cada amanecer que vamos recobrando las esperanzas, y aunque caigamos en lo más profundo de este abismo, siempre logramos salir. Pero no iguales hay cicatrices y son esa cicatrices; las que siempre nos van acompañar pues ellas estarán allí; para recordarnos lo difícil que fue salir de nuevo al mundo y cuando sentimos por fin el sosiego, entendemos que lo que vivimos fue una bendición, porque muchos de nosotros después de caer, logramos hacer en nuestras vidas grandes cambio, y es entonces cuando concebimos que todo esto fue un llamado de atención que nos hizo el destino, para que continuáramos caminando, pero por nuevos caminos. Y es allí, cuando nos damos cuenta que después de la tempestad, renacemos con la más divina calma y es entonces cuando comprendemos que todo aquello que nos hizo daño, fue nuestra escuela:
PARA APRENDER A VOLAR SIN ALAS
PARA APRENDER A VOLAR SIN ALAS