Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Después de la tormenta, llega la calma
el mudo corazón, la escarcha seca
y aquella herida que estuvó abierta
al fin deja tranquila la sufrida alma.
Después de la lluvia, un nuevo sol sale,
las nubes se destilan, quedan blancas
y el residuo de odio ya se estanca
en un leve suspiro que no inhale
el perfume de girasoles, ya marchitos
porque deja el amor arrepentido
aunque quede en sus quebrantos aun contrito
celebra la esperada ceremonia
de aplaudir en espinas al olvido
y dejar a cupido siendo historia.
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