Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Gárgolas que salen de la boca
en forma de sarro dental, fallidos
intentos de masacre, nunca llegaron
al hueso alveolar.
Miedos de sangres cuajadas
con muchas edades, un ruido
muchas sombras de palabras
sin ecos pero que hicieron retumbar
el cerebro en miles de temporales.
Gárgolas con ojos amarillos
y narices de pico que truenan
entre la encía con espacios
estrechos, olvidé esa separación
bajo tonos electrónicos, bajo
aguas de un oxígeno claudicado
temores inútiles de primaveras
pasadas.
Olvidé el canibalismo que un día
me hizo su presa acompasado con
delineadores negros en un ojo
con rímel pegado de pestañas
cafés, olvidé el terror que se siente
ante lo incierto, viendo el paisaje
del norte, pinos que nunca mueren
gárgolas disueltas como piedras
en un vaso con motivos azules.
Salen como cálculos despidiéndose
de los malos vaticinios, de los malos
augurios por teléfono.
Se escabullen las imágenes falsas
de una destrucción imaginaria
en manos pausadas, tranquilas
bajo cantos operísticos en la
misma tarde despiadada, como
lo fueron aquellas cuando alguien
me engaño con seres perdidos
disfrazados en advertencias
infundadas.
Gárgolas que salen de la boca
el caos se aleja, el cerebro descansa
siguen saliendo sangres coaguladas
serenos mis ojos, tristes males que
no mancillaron mis occipitales, ni mis
trigéminos, gárgolas que se van afligidas
por el drenaje común, tan descomunal.
de éste invierno en llamas.
en forma de sarro dental, fallidos
intentos de masacre, nunca llegaron
al hueso alveolar.
Miedos de sangres cuajadas
con muchas edades, un ruido
muchas sombras de palabras
sin ecos pero que hicieron retumbar
el cerebro en miles de temporales.
Gárgolas con ojos amarillos
y narices de pico que truenan
entre la encía con espacios
estrechos, olvidé esa separación
bajo tonos electrónicos, bajo
aguas de un oxígeno claudicado
temores inútiles de primaveras
pasadas.
Olvidé el canibalismo que un día
me hizo su presa acompasado con
delineadores negros en un ojo
con rímel pegado de pestañas
cafés, olvidé el terror que se siente
ante lo incierto, viendo el paisaje
del norte, pinos que nunca mueren
gárgolas disueltas como piedras
en un vaso con motivos azules.
Salen como cálculos despidiéndose
de los malos vaticinios, de los malos
augurios por teléfono.
Se escabullen las imágenes falsas
de una destrucción imaginaria
en manos pausadas, tranquilas
bajo cantos operísticos en la
misma tarde despiadada, como
lo fueron aquellas cuando alguien
me engaño con seres perdidos
disfrazados en advertencias
infundadas.
Gárgolas que salen de la boca
el caos se aleja, el cerebro descansa
siguen saliendo sangres coaguladas
serenos mis ojos, tristes males que
no mancillaron mis occipitales, ni mis
trigéminos, gárgolas que se van afligidas
por el drenaje común, tan descomunal.
de éste invierno en llamas.
Última edición por un moderador:
::