coral
Una dama muy querida en esta casa.
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Después de ti… sucumbió la primavera,
mi cielo se nubló con pálidos luceros,
no escuché los gorriones,¡ volaron de sus nidos!
y al despertar al alba…sólo escuché el silencio.
y mí vida sin rumbo sin timón, sin timonero.
En este extraño mundo, ¡un mundo tan ajeno!
entre estos viejos muros, aún vive tu recuerdo
y miro aquel reloj colgado en la pared y va pasado el día
y no acierto a encontrar lo que me mantiene viva,
perdida en un recuerdo tras estas celosías
¡que encarcelan mi alma, mi alma fugitiva!
Extranjera soy… en este espacio nuevo,
un inmenso universo donde perdí mi anhelo
y gimo mis sentires y busco mariposas,
quisiera recoger las perfumadas rosas,
pero sólo he encontrado el frío pavimento
empotrados en ellos los muros de concreto.
Quisiera despertar… en mis auroras idas,
pensar que el nuevo día corre para mí, sus cortinas,
que mis pies tan cansados, no sientan el frío del concreto
y me bañe el rocío y me bese con su aliento,
dejar crecer mis cabellos para abrigarme con ellos,
lucir mil luceros en mis ojos ya secos
y olvidarme de ti y todos tus recuerdos.
Después de ti… sólo queda el recuerdo de tu silencio.
Prudencia Arenas
Coral.
Después de ti… sucumbió la primavera,
mi cielo se nubló con pálidos luceros,
no escuché los gorriones,¡ volaron de sus nidos!
y al despertar al alba…sólo escuché el silencio.
y mí vida sin rumbo sin timón, sin timonero.
En este extraño mundo, ¡un mundo tan ajeno!
entre estos viejos muros, aún vive tu recuerdo
y miro aquel reloj colgado en la pared y va pasado el día
y no acierto a encontrar lo que me mantiene viva,
perdida en un recuerdo tras estas celosías
¡que encarcelan mi alma, mi alma fugitiva!
Extranjera soy… en este espacio nuevo,
un inmenso universo donde perdí mi anhelo
y gimo mis sentires y busco mariposas,
quisiera recoger las perfumadas rosas,
pero sólo he encontrado el frío pavimento
empotrados en ellos los muros de concreto.
Quisiera despertar… en mis auroras idas,
pensar que el nuevo día corre para mí, sus cortinas,
que mis pies tan cansados, no sientan el frío del concreto
y me bañe el rocío y me bese con su aliento,
dejar crecer mis cabellos para abrigarme con ellos,
lucir mil luceros en mis ojos ya secos
y olvidarme de ti y todos tus recuerdos.
Después de ti… sólo queda el recuerdo de tu silencio.
Prudencia Arenas
Coral.
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