Idril
Poeta recién llegado
En una tarde lluviosa una figura se encuentra de pie,
recargando su cuerpo junto a la ventana viendo al suelo,
analizando su vida, a unos pasos se localiza otra imagen,
en el piso sentada sin moverse, observando la lluvia,
se toman de las manos mas nunca se tocan,
sólo están separados actuando caricias,
la inmensidad de la luz que se oculta es testigo,
los relámpagos hacen su entrada triunfal,
apagando todo sonido consumiendo los alientos,
que por la impresión del estruendo han sesado.
Puedo verte amor mio, y sentir tus latidos,
tan tierno y calido como siempre,
con esa sensible mirada de océano en tus ojos,
que mueven cada rincon de mi ser convietiéndolo en nada,
tus sombras bajo la poca luz natural dibuja la pequeña riña,
a segundos de haber sucedido, parece que la naturaleza,
disgustada y triste manda la lluvia en señal de desaprovación,
ella está de acuerdo conmigo de que debemos estar juntos,
que por muchas cosas que hayamos dicho hirientes,
aunque me molesten quiero continuar a tu lado,
hablamos demasíado antes, es momento de callar,
mas amor, quiero que arreglemos esto en silencio,
ahora sí, sin hablar, sólo levanta la mirada hacia mi.
En el vacío de mi espacio de tu asusente abrazo,
sintiendo el frío del suelo tras mi rendición,
no puedo continuar la riña ahora que nos hemos detenido,
ciertamente hablaremos sin hablar, sólo iré hacia ti,
tomaré tus manos, es cierto nos equivocamos,
tienes razón algo sucede en nuestro amor,
sin embargo por qué temer a lo que ya sabemos,
en la confusión que significa el verdadero amor,
nos hemos cegado, y así con la música de la lluvia,
mis pasos se moveran en torno tuyo danzando,
te daré el más bello abrazo enmudecida con mis húmedos ojos,
tomaré tu rostro entre mis manos y así te hare entender,
la justa razón por esta discusión.
De frente a frente devuelveme tu mirada,
que esta esencia aguarda por uno de tus gestos,
cavila atentamente sobre esta imagen, y veras tu reflejo,
sin confundirte acaricia mi rostro, que aunque no es igual al tuyo,
tiene de ti en él, develando en la ahora noche,
pálida de luz de luna la imagen fría de tu igual,
no temas, puesto que no soy un espejismo,
soy simplemente la facie entre miles,
que en ahogados gritos estabas buscando sin sesar,
soy la mujer que te ha de amar como tanto lo mereces,
y ante esto no hay que dudar ningún segundo.
Acariciaré tus cabellos pidiendo una disculpa por tanto amarte,
suplicando sin mover mis labios con mi boca una respuesta,
en la inmortal noche que ha comenzado,
deslisar mis labios y unirlos a los tuyos, en una promesa eterna de amor,
poner mi mano palma a palma con la tuya hasta que se sostengan,
sin soltar las miradas ahora unidas, veo que has entendido,
que aunque llueve truene o relampaguié en este planeta,
mi amor por ti no cambirá incluso si la tormenta,
es fuera en la intemperie bajo las gotas de miel de lluvia,
o dentro derramando cielo sobre palabras como lluvia,
había temido a una despedida, mas ahora que todo está arreglado,
aclaremos...
Que si hemos de estar juntos disfrutemos cada segundo juntos,
tanto que nos olvidemos de cronos,
incluso si las penumbras oscurecen la calles,
juntos, alumbremos cada rincon de la ciudad,
por que así lo he decidido; pero que,
si el tiempo de separación llega en algún instante,
aunque no como los mejores amigos platiquemos, como conocidos nos saludemos,
por que los mejores momentos de mi vida los habre pasado contigo,
y eso amor mio, esos nadie me los quitará.
recargando su cuerpo junto a la ventana viendo al suelo,
analizando su vida, a unos pasos se localiza otra imagen,
en el piso sentada sin moverse, observando la lluvia,
se toman de las manos mas nunca se tocan,
sólo están separados actuando caricias,
la inmensidad de la luz que se oculta es testigo,
los relámpagos hacen su entrada triunfal,
apagando todo sonido consumiendo los alientos,
que por la impresión del estruendo han sesado.
Puedo verte amor mio, y sentir tus latidos,
tan tierno y calido como siempre,
con esa sensible mirada de océano en tus ojos,
que mueven cada rincon de mi ser convietiéndolo en nada,
tus sombras bajo la poca luz natural dibuja la pequeña riña,
a segundos de haber sucedido, parece que la naturaleza,
disgustada y triste manda la lluvia en señal de desaprovación,
ella está de acuerdo conmigo de que debemos estar juntos,
que por muchas cosas que hayamos dicho hirientes,
aunque me molesten quiero continuar a tu lado,
hablamos demasíado antes, es momento de callar,
mas amor, quiero que arreglemos esto en silencio,
ahora sí, sin hablar, sólo levanta la mirada hacia mi.
En el vacío de mi espacio de tu asusente abrazo,
sintiendo el frío del suelo tras mi rendición,
no puedo continuar la riña ahora que nos hemos detenido,
ciertamente hablaremos sin hablar, sólo iré hacia ti,
tomaré tus manos, es cierto nos equivocamos,
tienes razón algo sucede en nuestro amor,
sin embargo por qué temer a lo que ya sabemos,
en la confusión que significa el verdadero amor,
nos hemos cegado, y así con la música de la lluvia,
mis pasos se moveran en torno tuyo danzando,
te daré el más bello abrazo enmudecida con mis húmedos ojos,
tomaré tu rostro entre mis manos y así te hare entender,
la justa razón por esta discusión.
De frente a frente devuelveme tu mirada,
que esta esencia aguarda por uno de tus gestos,
cavila atentamente sobre esta imagen, y veras tu reflejo,
sin confundirte acaricia mi rostro, que aunque no es igual al tuyo,
tiene de ti en él, develando en la ahora noche,
pálida de luz de luna la imagen fría de tu igual,
no temas, puesto que no soy un espejismo,
soy simplemente la facie entre miles,
que en ahogados gritos estabas buscando sin sesar,
soy la mujer que te ha de amar como tanto lo mereces,
y ante esto no hay que dudar ningún segundo.
Acariciaré tus cabellos pidiendo una disculpa por tanto amarte,
suplicando sin mover mis labios con mi boca una respuesta,
en la inmortal noche que ha comenzado,
deslisar mis labios y unirlos a los tuyos, en una promesa eterna de amor,
poner mi mano palma a palma con la tuya hasta que se sostengan,
sin soltar las miradas ahora unidas, veo que has entendido,
que aunque llueve truene o relampaguié en este planeta,
mi amor por ti no cambirá incluso si la tormenta,
es fuera en la intemperie bajo las gotas de miel de lluvia,
o dentro derramando cielo sobre palabras como lluvia,
había temido a una despedida, mas ahora que todo está arreglado,
aclaremos...
Que si hemos de estar juntos disfrutemos cada segundo juntos,
tanto que nos olvidemos de cronos,
incluso si las penumbras oscurecen la calles,
juntos, alumbremos cada rincon de la ciudad,
por que así lo he decidido; pero que,
si el tiempo de separación llega en algún instante,
aunque no como los mejores amigos platiquemos, como conocidos nos saludemos,
por que los mejores momentos de mi vida los habre pasado contigo,
y eso amor mio, esos nadie me los quitará.