Díganle a las piedras que alguna vez me sentí una
a la luna que jamás me inspiró su aburrimiento
a los colores que sobran en la oscuridad
a las sombras que no deseo la paz.
Ellos sabrán de qué hablo
ellos encontrarán la dirección
y harán sonar la bocina.
Que piensen sobre mi cadáver
y le cuenten chistes, y le reten al billar
y difamen que fui con ellos y ellos conmigo
que reclamen su asentimiento de cabeza
una palmadita en la espalda
mientras se resbala en mi garganta
la mezcla
soledad y desdén.
Díganle al agua que en realidad está asquerosa
díganle a los siguientes que no es tan malo como se quisiera
no es tan malo como las manos que tiemblan
o tan fétido como el cadáver mismo
díganle al tiempo que no merece dioses
ni manecillas, ni honores
ni héroes, ni cantos
y que no se involucre
en el afán.
a la luna que jamás me inspiró su aburrimiento
a los colores que sobran en la oscuridad
a las sombras que no deseo la paz.
Ellos sabrán de qué hablo
ellos encontrarán la dirección
y harán sonar la bocina.
Que piensen sobre mi cadáver
y le cuenten chistes, y le reten al billar
y difamen que fui con ellos y ellos conmigo
que reclamen su asentimiento de cabeza
una palmadita en la espalda
mientras se resbala en mi garganta
la mezcla
soledad y desdén.
Díganle al agua que en realidad está asquerosa
díganle a los siguientes que no es tan malo como se quisiera
no es tan malo como las manos que tiemblan
o tan fétido como el cadáver mismo
díganle al tiempo que no merece dioses
ni manecillas, ni honores
ni héroes, ni cantos
y que no se involucre
en el afán.