Kabuki
Poeta recién llegado
Después del club
Ebúrneo mazo, glauco vomito. ¡Conjuntivitis!
Me lavo la cara con el tazón
del inodoro. Me cepillo los dientes
con teclas de piano. Caigo entre tus rodillas.
La tierra me trata como el césped de Atila.
Alma ala dinamita.
Deja que sangre... Tomo la guitarra,
la dura, y empiezo a disparar corcheas
de acero y blancas de hoja.
Corten, sangren, el vientre con la cicatriz
y el hombro con el matachancho.
La distorsión. Fantasmas de caleidoscopio.
Vara, mitra, foquitos de papel,
un baño de cabina, el hedor de un cadáver
que sostiene una copa de vino.
El tulipán en el jardín del póster,
memento mori, temblor,
baila negra con el pantalón abajo
y el amor en forma de O.
Lloro, lágrima de ficus en tu piel
de cuaderno. Escribe Procusto.
Su cama de miles de Teseo.
La altura no es problema, el ancho
es de carreteras, la luciérnaga claudica
su reino de luz en el apagón
de mi mente. Cierro los ojos. Caigo,
soy un poco del todo que quiero ser.
Un cuerpo desnudo y un solo edredón.
Ebúrneo mazo, glauco vomito. ¡Conjuntivitis!
Me lavo la cara con el tazón
del inodoro. Me cepillo los dientes
con teclas de piano. Caigo entre tus rodillas.
La tierra me trata como el césped de Atila.
Alma ala dinamita.
Deja que sangre... Tomo la guitarra,
la dura, y empiezo a disparar corcheas
de acero y blancas de hoja.
Corten, sangren, el vientre con la cicatriz
y el hombro con el matachancho.
La distorsión. Fantasmas de caleidoscopio.
Vara, mitra, foquitos de papel,
un baño de cabina, el hedor de un cadáver
que sostiene una copa de vino.
El tulipán en el jardín del póster,
memento mori, temblor,
baila negra con el pantalón abajo
y el amor en forma de O.
Lloro, lágrima de ficus en tu piel
de cuaderno. Escribe Procusto.
Su cama de miles de Teseo.
La altura no es problema, el ancho
es de carreteras, la luciérnaga claudica
su reino de luz en el apagón
de mi mente. Cierro los ojos. Caigo,
soy un poco del todo que quiero ser.
Un cuerpo desnudo y un solo edredón.
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