Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
La ceniza del deseo
sabor a cansancio grato
en nuestros cuerpos extiende,
mas te retengo en mis brazos
mientras emanan tus ojos
efluvios que son remanso
y lo que en el fondo queda,
de la copa de tus labios,
derramas sobre mi pecho,
con besos tenues...despacio.
Cual alas de mariposa
ahora siento tus manos,
sin el lascivo aguijón
que en mi espalda siempre hallo
cuando tu gruta exquisita,
febril, explora mi bálano
y entre gemidos no alcanza
la dulce expresión de,¡te amo!
hasta tu boca llegar,
a tu alma, regresándose.
De vez en vez las pupilas,
en amables intervalos,
levantas para mirarme
a contraluz del ocaso.
El vino de la ternura
bebemos a suaves tragos
volviendo más inefable
el momento azucarado
que sigue cuando se apagan
los destellos del orgasmo.
El dédalo del deseo
con sus sublimes atajos
hemos dejado en espera
de otros preciosos espacios.
En el collar de tu cuerpo
tibias caricias engarzo
mientras recuesto mi rostro
en la flor de tu regazo
y los versos de un soneto
resbalan desde tus labios.
Última edición: