lucianoquilmes
Poeta asiduo al portal
Veinte años después
Ante la evanescente traza
Que dibujaba desde tras el sillón
El tiempo logro suspenderse
Se acercó más con los ojos,
Adoro palmo a palmo el confín de aquella mujer,
Extraña en sus actuales días.
Fue amor pasado.
Ceniza y fuego.
Cuerpo cálido en su lecho.
Ciño la mirada un santiamén
Capto tales aromas puros, inefables.
Recuerdo intacto fue su piel.
Rodeo aquel espacio para conseguir la mirada.
Avanzo embriagado,
Sumergido en un alud
Sensaciones dormidas.
Fulgor de un lazo adolescente
Que marco su paso, umbralado.
Sus letras de romanticismo, trivio.
Su saber de amar.
Frente a ella se sentó
Veinte años después,
Nada había cambiado.
Ante la evanescente traza
Que dibujaba desde tras el sillón
El tiempo logro suspenderse
Se acercó más con los ojos,
Adoro palmo a palmo el confín de aquella mujer,
Extraña en sus actuales días.
Fue amor pasado.
Ceniza y fuego.
Cuerpo cálido en su lecho.
Ciño la mirada un santiamén
Capto tales aromas puros, inefables.
Recuerdo intacto fue su piel.
Rodeo aquel espacio para conseguir la mirada.
Avanzo embriagado,
Sumergido en un alud
Sensaciones dormidas.
Fulgor de un lazo adolescente
Que marco su paso, umbralado.
Sus letras de romanticismo, trivio.
Su saber de amar.
Frente a ella se sentó
Veinte años después,
Nada había cambiado.