Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Este silencio poblado de gente ausente
es un juego de calaveras
un rito de fantasmas
un dolor en pausa
miradas pérdidas
buscando las alas rotas
en los confines de almas solitarias.
Calles vacías de magia y resplandor
en un día gris sin sol
sumergido en el mar de la calma
la sed del poeta y la luz de mi paz.
Creyente de tu fe
de tus pasos en el rio azul que crece
envolviendo tu espíritu
trasformado en palomas que vuelan en libertad,
surcando el cielo en llamas
buscando el cumulo de los luceros
que habitan en el edén universal.
Sea la dulzura de tu voz
el suave susurro
que eche a andar la sangre de mis arterias dormidas.
Rescata mi alma hundida en un bosque de soledad
envuelta en desesperación
en remolinos
en las horas y sus mares
viajando en sus olas
de descontrol.
Busco las avenidas de luz
en la noche que resplandece
buscándote a ti
invisible y real
te siento en el aire
fluyendo como sonrisa de ángeles santos.
Delirando entre el cabalgar de la inmensidad
confusión de dos almas distantes
en un mundo de quimeras.
soñando con la caricia de nubes de algodón
donde floten las palabras más hermosas
que guarden toda la fuerza del amor más puro.
Mi locura es mi fragilidad
es mi fuerza mi creatividad
es mi derrota
mi muerte fugaz
mi renacer hacia la eternidad
mi esperanza de rosas y algas marinas.
Guiado por tu voz de sirena,
aun te busco en el palpitar de una oración
profunda que guarda el poder de todo el ser.
Dejaste tu huella imborrable
en el polvo de mi alma
que se gasta con el pasar de los minutos
al no escucharte
pronunciar mi nombre.
Se apagan todas las estrellas
mas la que habita en mi pecho
jamás apagara,
encendida vela de la razón
y las emociones
permaneceré así
brillando en este cielo que dibuje solo para ti.
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