lluviadeabril
lluvia & rain
No es la hora, mi cielo.
Ni tuyo, ni mío es el tiempo.
Si en un instante lo fue,
seguí de paso sin voltear atrás.
Me marche sin demora.
Caminé en sentido contrario
en mi mejor postura.
Transite con exactitud,
sin dudas o retrasos.
Me fui con la prisa que enraíza
la curiosidad de reposar entre las nubes.
Me fui con el arrebato que causa
el deseo de contemplar, muy de cerca,
espaciosas distancias
y los mundos más raros - el universo.
Soñaba con conocer obras fantásticas.
Resolví no pecar de ignorancia,
a engendrar nuevos afectos, amores
y aprecios.
Buscaba dueños que me encontraran sin falla
y me adornaran sin prudencia, amos
que me adoraran sin propuestas,
ni promesas, sin recelo.
Confieso, contaba con reencontrarte
si a caso el mundo me desertara con hambre
y tire a lo largo de mi paso un hilito.
Lo até al anillo de tu dedo
-el más fuerte-
la otra punta a mi cuello.
Revelo, te eché de menos.
Por conocerte regrese
trazando el hilo hasta tu dedo.
Mas, con prontitud de reloj, la vida anuncia
sin descargos o lamentos que estoy tarde
un segundo, un minuto --veinte años.
Me encuentro sólo con el retrato hablado
del final de tu tiempo.
Detallan los tuyos que al pasar mil inviernos
enflaqueció tu dedo.
Y me encontré con tu anillo en el suelo.
No es tu culpa, ni mi tropiezo, alma mía,
el destiempo es el malo del cuento.
Ni tuyo, ni mío es el tiempo.
Si en un instante lo fue,
seguí de paso sin voltear atrás.
Me marche sin demora.
Caminé en sentido contrario
en mi mejor postura.
Transite con exactitud,
sin dudas o retrasos.
Me fui con la prisa que enraíza
la curiosidad de reposar entre las nubes.
Me fui con el arrebato que causa
el deseo de contemplar, muy de cerca,
espaciosas distancias
y los mundos más raros - el universo.
Soñaba con conocer obras fantásticas.
Resolví no pecar de ignorancia,
a engendrar nuevos afectos, amores
y aprecios.
Buscaba dueños que me encontraran sin falla
y me adornaran sin prudencia, amos
que me adoraran sin propuestas,
ni promesas, sin recelo.
Confieso, contaba con reencontrarte
si a caso el mundo me desertara con hambre
y tire a lo largo de mi paso un hilito.
Lo até al anillo de tu dedo
-el más fuerte-
la otra punta a mi cuello.
Revelo, te eché de menos.
Por conocerte regrese
trazando el hilo hasta tu dedo.
Mas, con prontitud de reloj, la vida anuncia
sin descargos o lamentos que estoy tarde
un segundo, un minuto --veinte años.
Me encuentro sólo con el retrato hablado
del final de tu tiempo.
Detallan los tuyos que al pasar mil inviernos
enflaqueció tu dedo.
Y me encontré con tu anillo en el suelo.
No es tu culpa, ni mi tropiezo, alma mía,
el destiempo es el malo del cuento.
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