ROBERTO CARLOS GARCIA
Poeta recién llegado
Cenizas, sólo cenizas recojo donde voy,
donde estoy fui, donde estoy ausente...
donde se desgarra la flácida luz que aqueja mi existencia.
olvido; un yo que me es ajeno,
un molde áspero y sin sombra me observa, me ríe,
me baila y no dice nada.
La oscuridad me atrapa pero me acoge,
y mi lamento de ayer hoy vuelve, mensajero
de paz.
La vigilia madura en mi sueño y en el se encarna,
desde allí me nace, me vive y
me educa.
Rostro mortecino, tu veneno yace ocioso tras el espejo,
regodeo de privarme de tu ausencia antes lapidaria.
transito estaciones de lunas reciclando sombras.
infundada profeta; tu voz: cóctel de sordos,
su funde enmarañada en el abismo...
Locura infunda cordura, huérfano de tu mundo que profana el albedrío... renazco,
muto adicto a la cólera que fluye a mis oídos.
vuestra reina no ve; sus límites finitos. Lo veo
bajo mi sombra,
y no lo padezco... concluyo donde quiero...
!Nadie ira por ti! no puedes detener mi carro ahora,
miras deseosa la gracia que rara ves concede el cielo.
bailas; fiesta cruel, ilusión fugas... ya no más,
tu flor murió esperando el destierro...
Donde tu pisas todo es hipocresía:
la predica enfunda la huella,
la huella embarra la predica...
nadie puede lo que quiere,
nadie quiere lo que puede...
Muerdo veneno bisoño, irrebatible, irreverente...
donde tu ansias yo habito, vivo, mi alma rebosa de paz
dueño de casi todo lo que apetezco...
entrego cuanto quiero...
!Nadie ira por ti! no puedes detener mi carro ahora,
miras deseosa la gracia que rara ves concede el cielo.
bailas; fiesta cruel, ilusión fugas... ya no mas,
tu flor murió esperando el destierro...
Porque creí otra vez en el amor verdadero y hoy estoy muerto en vida. Dos meses
sin vos azul, vivo con la esperanza de que mi teléfono vuelva a sonar y que seas
tú.. Viví casi cuatro meses un sueño y me resisto a despertar...
donde estoy fui, donde estoy ausente...
donde se desgarra la flácida luz que aqueja mi existencia.
olvido; un yo que me es ajeno,
un molde áspero y sin sombra me observa, me ríe,
me baila y no dice nada.
La oscuridad me atrapa pero me acoge,
y mi lamento de ayer hoy vuelve, mensajero
de paz.
La vigilia madura en mi sueño y en el se encarna,
desde allí me nace, me vive y
me educa.
Rostro mortecino, tu veneno yace ocioso tras el espejo,
regodeo de privarme de tu ausencia antes lapidaria.
transito estaciones de lunas reciclando sombras.
infundada profeta; tu voz: cóctel de sordos,
su funde enmarañada en el abismo...
Locura infunda cordura, huérfano de tu mundo que profana el albedrío... renazco,
muto adicto a la cólera que fluye a mis oídos.
vuestra reina no ve; sus límites finitos. Lo veo
bajo mi sombra,
y no lo padezco... concluyo donde quiero...
!Nadie ira por ti! no puedes detener mi carro ahora,
miras deseosa la gracia que rara ves concede el cielo.
bailas; fiesta cruel, ilusión fugas... ya no más,
tu flor murió esperando el destierro...
Donde tu pisas todo es hipocresía:
la predica enfunda la huella,
la huella embarra la predica...
nadie puede lo que quiere,
nadie quiere lo que puede...
Muerdo veneno bisoño, irrebatible, irreverente...
donde tu ansias yo habito, vivo, mi alma rebosa de paz
dueño de casi todo lo que apetezco...
entrego cuanto quiero...
!Nadie ira por ti! no puedes detener mi carro ahora,
miras deseosa la gracia que rara ves concede el cielo.
bailas; fiesta cruel, ilusión fugas... ya no mas,
tu flor murió esperando el destierro...
Porque creí otra vez en el amor verdadero y hoy estoy muerto en vida. Dos meses
sin vos azul, vivo con la esperanza de que mi teléfono vuelva a sonar y que seas
tú.. Viví casi cuatro meses un sueño y me resisto a despertar...