Julius 1200
Poeta fiel al portal
Ayer , como siempre, sin piedad obró el destino.
como un reloj perfecto-que nunca lo es-,
descompuso mi corazón, lo sustrajo bruscamente
y bruscamente el corazón se dio por vencido.
Un gesto basta para morir de pie como un árbol,
dos gestos bastan para morir sentado en un Café,
tres gestos bastan para contemplar en un sitio
seglar al ignorado artista tocando su violín en
una calle de apresurados pasos sin atreverse
a un denario...
Cuatro gestos bastan para echar un vistazo a
las piedras enormes, fabulosas, demolidas del antiguo
Imperio o para maravillarse con el asombroso
pretérito...
Allí, debajo, entre robles de base se encuentra
impertérrito el restaurante adonde se saborean
las sardinas fritadas al ajo, con pan y un vino.
Otro gesto basta para sorprender a tu amada
con un escabeche reconocible desde su niñez.
Con el fuerte vino pretendes olvidar de un trago,
con su risa de saltimbanqui intentas amar el olvido.
Y si te quedas un instante en silencio y a solas,
no olvides la hermosa colección de retratos que
ilustran instancias del siglo anterior.
Pero todo ha concluido y luego con pasos vacíos
con pasos inciertos impremeditados sobre los
siglos sin rumbo, vamos a las ruinas del pretérito.
El anfiteatro iluminado comparte sus restos contigo.
Allí miles de artesanos sucumbieron inciertamente.
Allí, quedaron estigmas de huellas del arte inapreciable.
Allí, para nada importa si el presente se detiene pues
llega el momento de dejarte ir dulcemente de ese mar
incomprensible, de desdicha. De ese mar desecho de
lágrimas negadas que para que no afloren unidas a
tu llanto, me narras pícaras historias que dan vida
y expresión.
Para que tu llanto no pugne de nuevo neciamente
no debes olvidar que solamente moja tus pupilas,
justo antes de apagarse la lluvia repentina y corta
tan opuesta al diluvio... aunque tema que todo pueda
ahogarse no permitiré que polvorientas matas cubran
de una vez tus ojos claros, vanamente ardientes,
vanamente esperanzados...
Tampoco olvides que los espíritus libres deben
pertenecer a todos los sitios y a ninguna parte...
como un reloj perfecto-que nunca lo es-,
descompuso mi corazón, lo sustrajo bruscamente
y bruscamente el corazón se dio por vencido.
Un gesto basta para morir de pie como un árbol,
dos gestos bastan para morir sentado en un Café,
tres gestos bastan para contemplar en un sitio
seglar al ignorado artista tocando su violín en
una calle de apresurados pasos sin atreverse
a un denario...
Cuatro gestos bastan para echar un vistazo a
las piedras enormes, fabulosas, demolidas del antiguo
Imperio o para maravillarse con el asombroso
pretérito...
Allí, debajo, entre robles de base se encuentra
impertérrito el restaurante adonde se saborean
las sardinas fritadas al ajo, con pan y un vino.
Otro gesto basta para sorprender a tu amada
con un escabeche reconocible desde su niñez.
Con el fuerte vino pretendes olvidar de un trago,
con su risa de saltimbanqui intentas amar el olvido.
Y si te quedas un instante en silencio y a solas,
no olvides la hermosa colección de retratos que
ilustran instancias del siglo anterior.
Pero todo ha concluido y luego con pasos vacíos
con pasos inciertos impremeditados sobre los
siglos sin rumbo, vamos a las ruinas del pretérito.
El anfiteatro iluminado comparte sus restos contigo.
Allí miles de artesanos sucumbieron inciertamente.
Allí, quedaron estigmas de huellas del arte inapreciable.
Allí, para nada importa si el presente se detiene pues
llega el momento de dejarte ir dulcemente de ese mar
incomprensible, de desdicha. De ese mar desecho de
lágrimas negadas que para que no afloren unidas a
tu llanto, me narras pícaras historias que dan vida
y expresión.
Para que tu llanto no pugne de nuevo neciamente
no debes olvidar que solamente moja tus pupilas,
justo antes de apagarse la lluvia repentina y corta
tan opuesta al diluvio... aunque tema que todo pueda
ahogarse no permitiré que polvorientas matas cubran
de una vez tus ojos claros, vanamente ardientes,
vanamente esperanzados...
Tampoco olvides que los espíritus libres deben
pertenecer a todos los sitios y a ninguna parte...