Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Si alguna vez el pájaro escupió su sombra
fue cuando escapé del túnel de la infancia:
soy menos voz que panqué de tierra
pero te miré a lo lejos,
te debatías entre resplandores y siluetas,
y a tus ojos los llamé destino
y caminé por los años mal contados,
arrancando moras de las verjas
para llegar a ti con poco de color sobre la lengua.
Agazapada entre el énfasis que el escultor
de ríos de mediodía
puso en tus alféizares y tus cornisas
con instinto de pez en mis plegarias,
te encontré distraída de los proyectiles
de tu gracia a quemarropa
con la que me llamaste.
Yo, apenas alfarero de barro crudo,
siempre con sed y siempre húmedo,
me quite la noche concertada en el lomo
y de mi capa cayeron roídos corazones de manzana,
y se me nublaron los once dedos de mirarte,
y quise ceñirte mi garganta en un poema,
pero mi boca se hundió en sus zapatos,
pero mi boca estaba lejos del pan de su palabra,
pero mi boca redonda estaba muy cerca de tus pechos,
pero el silencio de tus ojos me escuchaba,
pero el silencio de mi boca fue redondo.
Sigo andando, silencioso,
sin la sombra;
con la boca llena,
dos veces redonda.
Te llame destino, pero fuiste instante.
Son lo mismo:
fuimos dos instantes en un cruce de caminos.
fue cuando escapé del túnel de la infancia:
soy menos voz que panqué de tierra
pero te miré a lo lejos,
te debatías entre resplandores y siluetas,
y a tus ojos los llamé destino
y caminé por los años mal contados,
arrancando moras de las verjas
para llegar a ti con poco de color sobre la lengua.
Agazapada entre el énfasis que el escultor
de ríos de mediodía
puso en tus alféizares y tus cornisas
con instinto de pez en mis plegarias,
te encontré distraída de los proyectiles
de tu gracia a quemarropa
con la que me llamaste.
Yo, apenas alfarero de barro crudo,
siempre con sed y siempre húmedo,
me quite la noche concertada en el lomo
y de mi capa cayeron roídos corazones de manzana,
y se me nublaron los once dedos de mirarte,
y quise ceñirte mi garganta en un poema,
pero mi boca se hundió en sus zapatos,
pero mi boca estaba lejos del pan de su palabra,
pero mi boca redonda estaba muy cerca de tus pechos,
pero el silencio de tus ojos me escuchaba,
pero el silencio de mi boca fue redondo.
Sigo andando, silencioso,
sin la sombra;
con la boca llena,
dos veces redonda.
Te llame destino, pero fuiste instante.
Son lo mismo:
fuimos dos instantes en un cruce de caminos.
11 de abril de 2021
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