Frank naranja
Poeta asiduo al portal
Me ofereces la sonrisa del cielo
y para alcanzarla las alas del cuervo,
el sonido de la trompeta infernal,
un seis tres veces por motivo sangriento.
La luna en tus ojos es un gris abismal
y oscura mortaja en mi pensamiento;
para que me hiciste perfecto inmortal
si mejor destino prefiero por muerto?;
me otorgaste un placer carnal
que dulce causa fue de mi destierro,
ausencia en mi costado para hecer dura
tan sublime belleza vestida de viento,
de luz de sol, del agua mas pura
de latidos morbosos, casi locura,
entre las cenizas a las que vuelvo.
Al principio mismo donde era polvo
y lo oscuro y el silencio tenian encuentro,
sin casa enyerbada ni techo de cielo,
sin nombre,sin patria,sin rostro ni tiempo.
Me ofreces el principio y ya no lo quiero
pues me duele el exilio,la vejez,la espada,
acciones atadas a burdos pensamientos,
me hieren tus ojos de sulfurica mirada,
erosionan mi templo,lo hacen tierra
firmando un pacto final al aliento,
al amor que me dio sin fin ni tregua
con llanto de gloria, vientre de guerra,
devoraste sus viceras en inocencia,
obligandome a aceptar el dolor que niego,
hoy muero solo, no me acompana ella,
su nombre encerraste en el silencio.
y para alcanzarla las alas del cuervo,
el sonido de la trompeta infernal,
un seis tres veces por motivo sangriento.
La luna en tus ojos es un gris abismal
y oscura mortaja en mi pensamiento;
para que me hiciste perfecto inmortal
si mejor destino prefiero por muerto?;
me otorgaste un placer carnal
que dulce causa fue de mi destierro,
ausencia en mi costado para hecer dura
tan sublime belleza vestida de viento,
de luz de sol, del agua mas pura
de latidos morbosos, casi locura,
entre las cenizas a las que vuelvo.
Al principio mismo donde era polvo
y lo oscuro y el silencio tenian encuentro,
sin casa enyerbada ni techo de cielo,
sin nombre,sin patria,sin rostro ni tiempo.
Me ofreces el principio y ya no lo quiero
pues me duele el exilio,la vejez,la espada,
acciones atadas a burdos pensamientos,
me hieren tus ojos de sulfurica mirada,
erosionan mi templo,lo hacen tierra
firmando un pacto final al aliento,
al amor que me dio sin fin ni tregua
con llanto de gloria, vientre de guerra,
devoraste sus viceras en inocencia,
obligandome a aceptar el dolor que niego,
hoy muero solo, no me acompana ella,
su nombre encerraste en el silencio.