Con tu sabor clavado en mis pestañas,
tus aromas giran dentro de la cabeza,
ahora puedo verlo tan claro,
caricias que atraviesan el centro de mi tierra
y mis seis sentidos obstruyen,
si es que acaso los tuviera,
así te pienso, con indomables fuerzas,
pero no duele, así que aprieta,
ensambla tus manos a las mías,
¿Qué haremos?
Cuando tu boca sea mi mayor vicio,
si llegamos donde el disimulo
no sepa esconder mas miradas,
busco en tu cuerpo a oscuras
el calor que bebo de tus llamas,
anhelando que enciendas velas
y espantes las malas vibraciones,
(parece que surte efecto)
los miedos nebulosos se disipan,
como las nubes tras la tormenta
y vuelves a iluminar mi cielo,
como el único astro verdadero,
de toda esta infinita constelación,
echo de menos tu fragancia tumbando
todas las defensas de mi cuerpo,
en el momento en que envuelves mis manos
temores comienzan a ser envenenados,
necesito de tus poéticas miradas en silencio
y de tu saliva, antídoto, contra mi corazón ruidoso,
subiré a la rama más alta y desde allá arriba,
disfrutaré tus risas espontáneas,
evadiéndome de estas tinieblas,
con la fuerza de un sol que nace,
como aguas que se abren al paso
de nuestros cuerpos en trance,
por ti seré el pirata,
que surque tu salvaje pelo dorado,
mis dedos son barcos que con el roce
de tu piel naufragan,
mas no me canso de marcar
a fuego en tu cuerpo,
el lugar donde reposa el tesoro,
no entiendo de maldiciones o leyendas,
quiero anclar entre tus piernas
y así poder saborear todo tu oro.
tus aromas giran dentro de la cabeza,
ahora puedo verlo tan claro,
caricias que atraviesan el centro de mi tierra
y mis seis sentidos obstruyen,
si es que acaso los tuviera,
así te pienso, con indomables fuerzas,
pero no duele, así que aprieta,
ensambla tus manos a las mías,
¿Qué haremos?
Cuando tu boca sea mi mayor vicio,
si llegamos donde el disimulo
no sepa esconder mas miradas,
busco en tu cuerpo a oscuras
el calor que bebo de tus llamas,
anhelando que enciendas velas
y espantes las malas vibraciones,
(parece que surte efecto)
los miedos nebulosos se disipan,
como las nubes tras la tormenta
y vuelves a iluminar mi cielo,
como el único astro verdadero,
de toda esta infinita constelación,
echo de menos tu fragancia tumbando
todas las defensas de mi cuerpo,
en el momento en que envuelves mis manos
temores comienzan a ser envenenados,
necesito de tus poéticas miradas en silencio
y de tu saliva, antídoto, contra mi corazón ruidoso,
subiré a la rama más alta y desde allá arriba,
disfrutaré tus risas espontáneas,
evadiéndome de estas tinieblas,
con la fuerza de un sol que nace,
como aguas que se abren al paso
de nuestros cuerpos en trance,
por ti seré el pirata,
que surque tu salvaje pelo dorado,
mis dedos son barcos que con el roce
de tu piel naufragan,
mas no me canso de marcar
a fuego en tu cuerpo,
el lugar donde reposa el tesoro,
no entiendo de maldiciones o leyendas,
quiero anclar entre tus piernas
y así poder saborear todo tu oro.