Lope
Poeta adicto al portal
La oscuridad reclama tus besos
y mi boca reclama los versos del ayer.
Mi mente recuerda aquel día donde estábamos impresos,
los dos, juntitos en un pequeño trozo de papel.
Mi almohada retiene tus caricias,
mi espalda tiene tus huellas.
Mi nuca, en la espera de justicia,
a abusado de hasta el nunca y las estrellas.
Tiene sed de justicia en tus bragas,
en tu blusa rasgada por estos dientes de sable.
No importa lo que hagas,
sólo clava la daga y calma tus instintos carnales.
Que me tienes impaciente y en demencia,
sólo quiero verte princesa al borde de mi cama.
No importa que no haya experiencia,
no hay una ciencia concreta para el placer de una dama.
Sólo susurraré a tu oído ese bello sonido,
que tanto deseas escuchar.
Esos te amo y miles de halagos,
mientras te hago el amor a la orilla del mar.
Siente princesa el calor quemante,
que desprende mi cuerpo de amante.
Más grados celsius que la superficie de Marte,
todo eso, sólo por amarte.
Se mi musa esta noche
y bajemos a otro mundo.
Caminemos en el coche
y olvidemos los segundo.
Vamos hasta la luna
y de regreso.
Que tengo goma espuma
al reverso de cuaderno.
Ven agarrémonos bien de la pluma,
que iremos a un lugar un tanto ajeno.
Un lugar escaso de fortuna,
pero sin una gota de veneno.
Ven acércate es la noche oportuna,
donde se yerguen con fervor tus senos.
Desata esa mentalidad lobuna
y destroza ya los malditos frenos.
y mi boca reclama los versos del ayer.
Mi mente recuerda aquel día donde estábamos impresos,
los dos, juntitos en un pequeño trozo de papel.
Mi almohada retiene tus caricias,
mi espalda tiene tus huellas.
Mi nuca, en la espera de justicia,
a abusado de hasta el nunca y las estrellas.
Tiene sed de justicia en tus bragas,
en tu blusa rasgada por estos dientes de sable.
No importa lo que hagas,
sólo clava la daga y calma tus instintos carnales.
Que me tienes impaciente y en demencia,
sólo quiero verte princesa al borde de mi cama.
No importa que no haya experiencia,
no hay una ciencia concreta para el placer de una dama.
Sólo susurraré a tu oído ese bello sonido,
que tanto deseas escuchar.
Esos te amo y miles de halagos,
mientras te hago el amor a la orilla del mar.
Siente princesa el calor quemante,
que desprende mi cuerpo de amante.
Más grados celsius que la superficie de Marte,
todo eso, sólo por amarte.
Se mi musa esta noche
y bajemos a otro mundo.
Caminemos en el coche
y olvidemos los segundo.
Vamos hasta la luna
y de regreso.
Que tengo goma espuma
al reverso de cuaderno.
Ven agarrémonos bien de la pluma,
que iremos a un lugar un tanto ajeno.
Un lugar escaso de fortuna,
pero sin una gota de veneno.
Ven acércate es la noche oportuna,
donde se yerguen con fervor tus senos.
Desata esa mentalidad lobuna
y destroza ya los malditos frenos.
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