Enrique_Dintrans
Poeta recién llegado
La noche no cae ni ha caído,
se levanta de su propia sombra
con un farol de ciega nostalgia
para marcar ausencias u olvidos.
Un reloj de siete cuerdas viene
en guitarras oblicuas cantando
algo de poemas flagelantes
en jaurías de rimados versos.
¡Oigan, vestiduras de la noche
la cascada de las sombras grises,
el rugido de la esbelta muerte
cuando merodea en los cristales!
Los ojos del dolor caminando
en círculos de melancolía,
van drenando espacios imposibles
en vapores de aguda plegaria.
¡Oigan, ustedes, rayos de luz,
que la noche no cae, ni ríe
quizá llora entre perdidas ruinas
con un farol de ceniza a cuestas!
E.D.A
se levanta de su propia sombra
con un farol de ciega nostalgia
para marcar ausencias u olvidos.
Un reloj de siete cuerdas viene
en guitarras oblicuas cantando
algo de poemas flagelantes
en jaurías de rimados versos.
¡Oigan, vestiduras de la noche
la cascada de las sombras grises,
el rugido de la esbelta muerte
cuando merodea en los cristales!
Los ojos del dolor caminando
en círculos de melancolía,
van drenando espacios imposibles
en vapores de aguda plegaria.
¡Oigan, ustedes, rayos de luz,
que la noche no cae, ni ríe
quizá llora entre perdidas ruinas
con un farol de ceniza a cuestas!
E.D.A
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