Albertyo Moliendo
Poeta recién llegado
Malditas las palmeras,
los gorriones
y los esbeltos carroñeros.
Malditos el azul,
el beis
y su síntesis verde de esencia hartos.
Malditas las montañas
y sus shows diarios de fundición.
Malditas sutilezas de cuna
que surgen luciendo como brisa.
¡Malditos! ¡Malditas!
Me condenáis a perderme en el más angustioso martirio contradictorio.
No escapo con la fé y me negáis el ateísmo requerido para un fugado cobarde.
Maldito seas,
rugoso nido,
por tu sublime aroma canastero.
los gorriones
y los esbeltos carroñeros.
Malditos el azul,
el beis
y su síntesis verde de esencia hartos.
Malditas las montañas
y sus shows diarios de fundición.
Malditas sutilezas de cuna
que surgen luciendo como brisa.
¡Malditos! ¡Malditas!
Me condenáis a perderme en el más angustioso martirio contradictorio.
No escapo con la fé y me negáis el ateísmo requerido para un fugado cobarde.
Maldito seas,
rugoso nido,
por tu sublime aroma canastero.