detrás de cada enamorado hay un cornudo

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

conoció a una puta que lo atrajo lo suficiente

como para pedir su mano en matrimonio
ella le dijo que no se perdía nada probando
él le compró un vestido de novia
-de esos llenos de trapitos y lacitos y encajes-
ella se veía hermosa
una especie de vírgen delicada y tierna
por un momento sintió que podría enamorarse de ella
sin embargo logró controlar sus sentimientos
acudieron a una iglesia de los suburbios
él conocía al párroco de sus juergas en las cantinas del rumbo
le puso un par de billetes en la mano
quiero que nos cases, le dijo
el cura accedió sin problemas
antes de proceder con la boda se echaron unos tragos
qué mujer tan hermosa has encontrado, dijo el padre
por supuesto, dijo él, es la mujer de mi vida
la puta se rió al oír aquello
sus dientes eran preciosos
ella era realmente preciosa
¿qué azares del destino la habrían empujado a la puteada?
bueno, vamos, dijo el padre
se puso una sotana
salieron de la sacristía y pasaron a la iglesia
él y la puta iban cogidos del brazo
se situaron frente al altar
el padre comenzó a echar el discurso de siempre
que si los lazos conyugales son irrompibles como el zafiro
que si el compromiso moral en cristo y los atardeceres en babilonia
que si la verdad del amor por siempre jamás
que si tu puta madre resucitada de entre los muertos
luego le preguntó si aceptaba a la puta por esposa
él dijo que sí
ella también aceptó
se besaron
se despidieron del padre
salieron de la iglesia
era una tarde soleada y fresca
aquella era la cuarta vez que él se casaba
el error que siempre cometía era escoger mujeres normales
muchachas decentes de buena familia
tranquilas y amables y sensatas
jóvenes bien educadas, cultas, viajadas, leídas
todas las anteriores incluso habían perdido la virginidad con él
las cosas solían marchar bien al principio
la recién casada de turno se adaptaba sin problemas al matrimonio
desempeñaba de manera impecable el rol correspondiente
a la esposa comprensiva y hogareña feliz en su nueva vida
luego las cosas empezaban a joderse
la nena rezongaba por cualquier cosa
gritaba o le dejaba de hablar por incidentes mínimos
descuidaba el arreglo de la casa y se limitaba a preparar
comidas precocidas en el micro
dejaba de ir al gimnasio y de arreglarse
engordaba 20 kilos y de pronto estaba hecha una pelota
si él le pedía un café, digamos
o una cerveza o una camisa limpia
ella de plano le respondía "¿y tú no puedes agarrarla, cabrón?"
cosas de ese estilo
antes de 2 años ya ni siquiera consentía en coger con él
-a menos que primero la emborrachara-
al final ocurría siempre lo mismo: tenían un pleito y ella
se vengaba cogiéndose al compadre
al repartidor de gas o al vecino divorciado
algo debía tener el matrimonio que las transformaba
hacía erosionar sus valores y terminaba volviéndolas putas
la cosa nunca fallaba
ahora él había decidido cambiar de estrategia
se había casado de plano con una puta
-confiaba que así ya no le doliera tanto enfrentarse a la cruda realidad-
de la iglesia fueron a su casa
bajaron del auto
qué guapa te ves con ese puto vestido, le dijo él
¿te parece, mi amor?, repuso ella
entraron a la casa
olvidé comprar la champaña, dijo él apenas cruzando el umbral
ahora vuelvo, no tardo, ve poniéndote cómoda
claro, mi vida, dijo ella sin imaginar
que aquel aparente olvido formaba parte de un plan
él subió al auto y arrancó
ella quedó sola en la casa
dos minutos más tarde alguien llamó a la puerta
se trataba del repartidor de gas
ella abrió la puerta y sonrió
el repartidor de gas también esbozó una sonrisa
más tarde, el flamante novio regresó con el champaña
la casa estaba silenciosa
recorrió el pasillo que llevaba al dormitorio
la puerta se hallaba entornada
se asomó y vio al repartidor de gas enculando a la puta
el hijo de puta tenía un aparato como de semental
la puta lanzaba unos gemidos como si la estuvieran crucificando
el flamante novio entró a la habitación y se quitó la ropa
el saco primero, luego la corbata
la camisa, el pantalón de casimir, los calzoncillos
por último los calcetines
una vez desnudo, se acercó a la cama
ahora es mi turno, le dijo al repartidor de gas
estoy por correrme, dijo el repartidor, aguántame dos minutos
ok, dos minutos
mientras el repartidor de gas concluía su actuación
el novio destapó una botella de champaña y le dio un trago
¡brindo por el amor! -exclamó luego-

pero no sonaba demasiado convencido








 
compadre, lo sabes perfectamente.
qué sería tu poesía sin los cuernos?
llegaría el gran Villa al premio Nobel de Literatura sin los cuernos?
nos hubiéramos conocido si tu ex no me hubiera llegado a casa
a ofrecerme La Atalaya?
si yo en afán por conocer religiones exóticas no la hubiera hecho entrar,
le hubiera puesto una cocacola con cocaína,
adobada con ese licor salvaje que desencadena furor uterino en las hembras?
hubiera sido lo mismo, tu poesía, si no llegaras a tocar mi puerta, aquella tarde,
y te encontraras a tu esposa desnuda y bailando
el aserejé?
no villa,
la lírica es consustancial a los cuernos,
por eso aquí hay tan buenos poetas de largos cuernos, y poetisas o como putas se diga esto del amor

elPerro hasta los Güevos
 
Última edición:
Una forma muy romántica de empezar el matrimonio,

si hubieras puesto gas ciudad,
o todo eléctrico con tarifa nocturna,
no te pasaba eso.

Ay, ay, ay que no aprendemos,
qué manía con el butano!
 
Me reiría sino fuera que la infidelidad, rompe toda confianza y acaba con el amor.
¿Que disfrutan yendo de cama en cama?, a mi me dan pena y no, no me rio.
Saludos. Pili
 
Última edición por un moderador:

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