Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Como si fuera fácil caminar desde este
punto. Como si fuera sencillo
levantar la vista y el animo
del suelo.
No he podido dar un solo paso,
aquí parado al borde de la vida
con el vértigo que consume
mi alma y borra todos
los caminos y deja el
abismo develado ante mi ojos
de tu ausencia alojada
detrás de la puerta.
Detrás de la puerta está el mundo
sin ti, detrás de esta puerta está el
cementerio de nuestros recuerdos
esta el mar muerto y los
cadáveres de las intenciones
se acumulan en nuestras
playas.
Ni un solo paso que valga pena mencionar
solo intentos infértiles,
como mis ruegos, al
Dios de todos, a mío y al tuyo,
nadie escucha,
nadie atiende,
solo el dolor está atento y
viene sin perder el tiempo, presto y diligente,
con su navaja en la mano.
El espejo me devuelve un reflejo ciego, me
devuelve las palabras que repito una y otra
vez, como si esperara una respuesta
del vidrio, de mi confesor y
conzuelo matutino y
nocturno.
Compañero de esta soledad solida, fría e
Implacable.
Me gusta desvanecerme en la noche,
en declamaciones estériles y etílicas y
a veces encuentro las palabras precisas,
todas ellas calzan y el brillo lo siento
en los ojos y el corazón se acelera y
digo ¡ si ¡ , ¡ sí ¡ , eso era lo que debí
decir y como si me vistiera , para
una fiesta recorro la casa, me
pongo una camisa, calzo ,mis
mejores zapatos, me enfrento
al espejo y me estrello
con él otra vez.
Pero ahora, no es amigo, no, es cruel es
abusivo con la realidad, es un enemigo
a esta hora del a amanecer.
Y el
tiempo se va, tratando de lavar con
agua el espanto de esta
noche desolada.
Solo esperaba que los perros bravos
que se alojan cada noche en mi cama,
se vallan.
Solo esperaba que la combinación de palabras
abrieran la puerta y me permitieran, saltarte
, traspasarte y derrumbarte.
Entre la sal del dolor y bostezos, abandono mi
cuerpo, los perros ya no están, se han ido, el
sueño apaga todas las cosas y al despertar
hay un momento de tregua, un momento
en que no estás tú ni nadie más
solo yo tratando de comprender,
solo yo y la mente vacía.
Solo es un momento, entre la cama y el
Espejo, porque hay estas otra vez,
como si fueras un lunar
peludo en mi frente.
Los perros volverán esta noche, sin duda
volverán y yo volveré a declamar.
Ni un solo paso he podido dar.