Valeria del Mar
Poeta recién llegado
Sintió un leve soplido detrás de la nuca. No necesitó darse vuelta. Sabía quien la estaba esperando, detrás, a sus espaldas.
Sus manos sudorosas acompasaron, el latir de su corazón inquieto y salvaje. Y en la frente se dibujada una pequeña mancha de humedad que intentaba acompañar a los otros dos en su cometido.
Giró levemente su cabeza, como para despertar la curiosidad dormida, y observó.
Solo el viento jugaba con su cabello, detrás de sus espaldas.
Sus manos sudorosas acompasaron, el latir de su corazón inquieto y salvaje. Y en la frente se dibujada una pequeña mancha de humedad que intentaba acompañar a los otros dos en su cometido.
Giró levemente su cabeza, como para despertar la curiosidad dormida, y observó.
Solo el viento jugaba con su cabello, detrás de sus espaldas.