Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Descansa ya tus manos que no descansan,
y en tu largo cabello de sugestivas mieles
esconde los pudores, riégalos con lágrimas.
Ojos de amapola, ojos que brillan,
con bruñida plata.
Ojos que observan sin dejar constancia
y en el breve andar del cuerpo sinuoso
siempre dejas siempre estelas muy blancas.
En silencio te yergues, te vistes, te calzas,
has estado yerta leyendo mi carta.
Mujer extrema, mujer extraña por qué no
me miras con tu luz dorada.
Imagen confusa, cúpulas bien altas,
anhelada mirada,
cielo de esperanza,
soledad naufraga,
irradias luz propia sin tañer campanas...
y en tu largo cabello de sugestivas mieles
esconde los pudores, riégalos con lágrimas.
Ojos de amapola, ojos que brillan,
con bruñida plata.
Ojos que observan sin dejar constancia
y en el breve andar del cuerpo sinuoso
siempre dejas siempre estelas muy blancas.
En silencio te yergues, te vistes, te calzas,
has estado yerta leyendo mi carta.
Mujer extrema, mujer extraña por qué no
me miras con tu luz dorada.
Imagen confusa, cúpulas bien altas,
anhelada mirada,
cielo de esperanza,
soledad naufraga,
irradias luz propia sin tañer campanas...