Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Detrás del cristal emerge tu boca pegada,
pego mis labios tratando de calzar los tuyos,
más mis manos rasguñan el vidrio
quedando partes de mis uñas prendadas,
que en sordera se desentiende no admitiendo el roce de tu piel.
Detrás del cristal diviso tu figura,
que baila insinuante cerca de la transparencia,
adosando tu espalda,
la que en ondulante descenso se dejan ver sensual,
insisto en puñetazos certeros
resquebrajándose mis nudillos en hilillos de venas abiertas
y desespero con mis pupilas dilatadas,
sintiendo un pinchazo aquí adentro en mi cráneo.
Transparencia difusa,
mis lágrimas giran adheridas al frío cristal,
se van quedando pegadas
queriendo permanecer ancladas,
ni siquiera intentan llegar al suelo,
para explotar con el golpe feroz
haber si así ayudan a diluir mi llanto
y tu sigues del otro lado sugerente inaudita.
Denso cristal,
ya mis ganas se han quedado cansadas,
esperando que el tiempo se encargue
de resquebrajar la escarcha,
que pende solitaria desde mis sueños,
que por un instante pienso ya es pesadilla,
y me abandono insistiendo en acariciar el vidrio
haber si logró traspasar el calor de mi piel,
que hoy se deteriora de este lado del portal...
pego mis labios tratando de calzar los tuyos,
más mis manos rasguñan el vidrio
quedando partes de mis uñas prendadas,
que en sordera se desentiende no admitiendo el roce de tu piel.
Detrás del cristal diviso tu figura,
que baila insinuante cerca de la transparencia,
adosando tu espalda,
la que en ondulante descenso se dejan ver sensual,
insisto en puñetazos certeros
resquebrajándose mis nudillos en hilillos de venas abiertas
y desespero con mis pupilas dilatadas,
sintiendo un pinchazo aquí adentro en mi cráneo.
Transparencia difusa,
mis lágrimas giran adheridas al frío cristal,
se van quedando pegadas
queriendo permanecer ancladas,
ni siquiera intentan llegar al suelo,
para explotar con el golpe feroz
haber si así ayudan a diluir mi llanto
y tu sigues del otro lado sugerente inaudita.
Denso cristal,
ya mis ganas se han quedado cansadas,
esperando que el tiempo se encargue
de resquebrajar la escarcha,
que pende solitaria desde mis sueños,
que por un instante pienso ya es pesadilla,
y me abandono insistiendo en acariciar el vidrio
haber si logró traspasar el calor de mi piel,
que hoy se deteriora de este lado del portal...