Marcelo Namicela
Poeta recién llegado
Detrás del cristal
Estoy en el jardín de tus emociones,
me sientes, suspiras hondo,
tocas la seda mágica de mis palabras,
me imaginas, estremeces,
el fulgor de mis recuerdos se reflejan en tus ojos,
deliras; fluyen mis caricias por tu piel,
mis besos son éxtasis, te embriagan;
me escuchas, con voz suave
jadeo tu nombre, me sonríes,
vuelas, das saltos sobre las nubes
y vuelves, un cosquilleo toca tu alma,
gimes, se sosiega lentamente tu pasión,
cavilas, la nostalgia agujera tu conciencia,
me contemplas detrás del cristal inquebrantable
vacía, sola, a la intemperie
cobijada con el manto de su amor.
Me sueñas con insomnio en sus brazos,
necesitas juguetear con mis manos
me revives, descubres mis pesares,
una lágrima de fuego desembarca del pasado
y se hospeda en el lamento
dilata tu corazón pequeño.
Él te tiene, te ama, te valora,
tú le honras, lo admiras, te le entregas,
pero tu mente está conmigo, me deseas, aun me amas.
Yo solo te observo, rememoro, me conmuevo,
de este lado del cristal no hay nada más que hacer.
Estoy en el jardín de tus emociones,
me sientes, suspiras hondo,
tocas la seda mágica de mis palabras,
me imaginas, estremeces,
el fulgor de mis recuerdos se reflejan en tus ojos,
deliras; fluyen mis caricias por tu piel,
mis besos son éxtasis, te embriagan;
me escuchas, con voz suave
jadeo tu nombre, me sonríes,
vuelas, das saltos sobre las nubes
y vuelves, un cosquilleo toca tu alma,
gimes, se sosiega lentamente tu pasión,
cavilas, la nostalgia agujera tu conciencia,
me contemplas detrás del cristal inquebrantable
vacía, sola, a la intemperie
cobijada con el manto de su amor.
Me sueñas con insomnio en sus brazos,
necesitas juguetear con mis manos
me revives, descubres mis pesares,
una lágrima de fuego desembarca del pasado
y se hospeda en el lamento
dilata tu corazón pequeño.
Él te tiene, te ama, te valora,
tú le honras, lo admiras, te le entregas,
pero tu mente está conmigo, me deseas, aun me amas.
Yo solo te observo, rememoro, me conmuevo,
de este lado del cristal no hay nada más que hacer.