buhita
Poeta asiduo al portal
Yo pertenezco al mundo, solo esto sé gracias a mi sufrimiento;
se han encargado de volverme nada, de convertirme en un espectro,
vienen, pasan, me rozan, me tumban humillando mi contexto
y ni preocuparse deciden, pues sería demasiado esfuerzo para ellos.
El viento juega con mi cuerpo y dentro de mí posa sus deseos
de poder mantenerse en forma humana por un largo tiempo;
¿Pero de algo le sirve habitar el vacío? Yo por mi parte no lo creo,
y sigo caminando en busca de algo en donde pueda observar mi cuerpo.
Miro reflejos pero el más acogedor sería el de un espejo;
me poso frente a él esperando una respuesta
que sin rodeos a mi vista no llega
y se abren unas puertas que me llevan al otro lado del planeta.
Aquí todos me idolatran con tal fervor,
y a mis deseos en rueda se ofrecen como sirvientes
que me siento desbordada y en extremo agobiada
atrayendo mil miradas hasta en mis sueños de cama.
Nunca imaginé que existieran dos mundos antagónicos
y mucho menos pensé que, incómoda me sentiría por ser llamativa;
solo quería sentir el calor de un ser amado,
y encontré fue el ahogo de personas que mi nombre gritaron.
Frente al espejo soy una, detrás de él soy otra
y con ninguna de las dos me siento cómoda;
por eso al intentar regresar me quedaré en el medio
entre la nada y el todo, en equilibrio y sin lamentos.
En ese proceso perdí mi cuerpo dejando solo mi esencia,
y en esperanza todo mi ser se ha vuelto;
ahora viajo de sentimiento en sentimiento
y de persona en persona formando parte de ellos.
Soy sueños, esos por los que cada individuo lucha
y me encuentro dentro de ti, esperando poder ser realizado;
te pido no me olvides, pues dejarme morir sería,
desperdiciar todo una vida sin fantasías.
se han encargado de volverme nada, de convertirme en un espectro,
vienen, pasan, me rozan, me tumban humillando mi contexto
y ni preocuparse deciden, pues sería demasiado esfuerzo para ellos.
El viento juega con mi cuerpo y dentro de mí posa sus deseos
de poder mantenerse en forma humana por un largo tiempo;
¿Pero de algo le sirve habitar el vacío? Yo por mi parte no lo creo,
y sigo caminando en busca de algo en donde pueda observar mi cuerpo.
Miro reflejos pero el más acogedor sería el de un espejo;
me poso frente a él esperando una respuesta
que sin rodeos a mi vista no llega
y se abren unas puertas que me llevan al otro lado del planeta.
Aquí todos me idolatran con tal fervor,
y a mis deseos en rueda se ofrecen como sirvientes
que me siento desbordada y en extremo agobiada
atrayendo mil miradas hasta en mis sueños de cama.
Nunca imaginé que existieran dos mundos antagónicos
y mucho menos pensé que, incómoda me sentiría por ser llamativa;
solo quería sentir el calor de un ser amado,
y encontré fue el ahogo de personas que mi nombre gritaron.
Frente al espejo soy una, detrás de él soy otra
y con ninguna de las dos me siento cómoda;
por eso al intentar regresar me quedaré en el medio
entre la nada y el todo, en equilibrio y sin lamentos.
En ese proceso perdí mi cuerpo dejando solo mi esencia,
y en esperanza todo mi ser se ha vuelto;
ahora viajo de sentimiento en sentimiento
y de persona en persona formando parte de ellos.
Soy sueños, esos por los que cada individuo lucha
y me encuentro dentro de ti, esperando poder ser realizado;
te pido no me olvides, pues dejarme morir sería,
desperdiciar todo una vida sin fantasías.
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