Camy
Camelia Miranda
Tan cierta la clara redondez,
que tras de sí guarda su rostro.
De azules y verdes gira con el viento,
dejando ver a ras,
las curvas que le hacen gala
y recuerdo.
Y cautivan los destellos;
del dorado de sus cabellos
enmarcando una tez de sueño
y la sensualidad gallarda de su pose,
adornando la pared
que se le antoja al dueño.
Viaja la mirada
por la curva del planeta,
arribando a su blanca estampa,
dentro de un cuadro
que vuelve y vuelve,
cada vez que hablamos;
de las historias en sus ojos,
de su vestido al aire
y el carmesí en los labios.
Ella, tan sólo Marilyn...
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