OMAR INOFUENTE BELLIDO
Poeta fiel al portal
DEVOTO
I
Tus labios son de mantequilla para mi mañana,
que abren con dulzura mis labios,
en el desconcierto de hoy.
I
Tus labios son de mantequilla para mi mañana,
que abren con dulzura mis labios,
en el desconcierto de hoy.
Eres tú diosa iluminada y pura,
mas yo; un súbdito diestro en las guerras,
pero aniquilado en los campos del amor.
mas yo; un súbdito diestro en las guerras,
pero aniquilado en los campos del amor.
Dame tu bendición para regresar,
con una idea si quiera del amor,
de los campos minados, para llegar a tu corazón.
con una idea si quiera del amor,
de los campos minados, para llegar a tu corazón.
Labios de un alma iluminada,
devoto de tu santidad vuelvo a ser,
un cobarde y aniquilado,
que de tu dulzura anhela siempre.
II
Quiero ser el cirujano de tu alma mortal,
el que conserve tus heridas,
para cuando vuelvas a nacer.
devoto de tu santidad vuelvo a ser,
un cobarde y aniquilado,
que de tu dulzura anhela siempre.
II
Quiero ser el cirujano de tu alma mortal,
el que conserve tus heridas,
para cuando vuelvas a nacer.
Regálame un tanto de libertad,
para amarte, consolarte y alegrarte
y así poder beber el cáliz de tu amor.
III
Las cenizas de atmosfera caen,
como estados de olvido yéndose
contra el mármol destrozado.
para amarte, consolarte y alegrarte
y así poder beber el cáliz de tu amor.
III
Las cenizas de atmosfera caen,
como estados de olvido yéndose
contra el mármol destrozado.
El calor de tus manos en mi espera
se va desprendiendo con tu luz,
dejando el cielo entre un atardecer.
se va desprendiendo con tu luz,
dejando el cielo entre un atardecer.
Déjame hablarte e invitarte a la vez;
que con un tanto de libertad,
podríamos morir juntos,
sin nadie más.
que con un tanto de libertad,
podríamos morir juntos,
sin nadie más.