Día 1

AgioNIMO

NEMO
Señorita que saluda al cantar de las aves,
el sol deja en tus cabellos el bello atardecer,
llevas en la sonrisa la amabilidad de tu alma,
y tus ojos el deseo de no verlos oscurecer.

Que son dos cuerpos celestes,
que orbitan al son de tu canto,
anhelo el momento en que eclipsen
contra el calor de mis labios.

Sonríes a la mañana por la ventana
y las mariposas se alzan al vuelo,
crean brisa celeste que tiñen el cielo
y las nubes abren paso a tu beso.

El atardecer se posa en tu pelo,
convirtiéndote en la primera estrella,
y en la noche no dejas de ser más ameno
pues los faroles te adornan con velo.

Permíteme escucharte cada mañana,
preocúpate de cantar, que yo hago la cama,
la radio sobra al vibrar de tu mirada,
será la sabana quien te viste lazada.

Enseñas la lengua extranjera a los niños,
entregas amor a quien está desposeído,
déjame enseñarte como a ti te he querido
e imagino un despertar, repentino contigo.
 
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