emuletero
Poeta veterano en el portal
Un día más de mi malograda vida
intentando eternizar el presente,
para que el futuro no se me apodere,
para que el temor no me posesione,
para que mi existencia tome un respiro.
Un día más con mis fantasmas enemigos
indolentes con mi dolor,
apáticos en su evolución
perezosos en su estudio
inertes como hielo,
escarchados,
en su mente... disecados.
Un día más con energías incomprensibles
invisibles al ojo humano,
llámense magnéticas
o electromagnéticas,
o hijas del plasma solar
o partículas cósmicas
que atraviesan nuestro cinturón,
nuestro terrestre protector
Van Allen.
Atravesándome con sus partículas
mi microcosmos molecular
dentro del macrocosmos de mi cuerpo,
ionizando mi cuerpo con diferentes cargas
que desestabilizan mi organismo
como un desagradable y oscuro orgasmo.
No existen límites físicos
ni fronteras insalvables
para todo la oscuridad
ni toda la espiritual luz.
Ni tampoco;
para la iniquidad
el miedo y el terror
de los mundos paralelos,
nuestros vecinos invisibles
(espectros, fantasmas, cascarones, etc.)
y otras formas elementales.
Los huelo,
los detecto en mi cuerpo,
siento el miedo como crece
y se apodera mutuamente.
Ellos están solos,
aislados en su caparazón,
mordiendo su fatal destino
al igual que el mío,
navegando en el mismo purgatorio
cavilando nuestra fatal inexistencia,
el ser o no ser no les importa
no les llega su esencia.
Día a día me enfrento solo
día a día sobrevivo agarrado a mi presente,
no hay alternativa de futuro,
el pasado queda borrado, inexistente.
Día a día ando con pies cojos
uno de un lado del mundo
el otro de su paralelo o contrario,
convergiendo de noche
en pesadillas surrealistas,
en sentencia de muerte
o en perpetua penitencia
de esto que en mí, no es vida,
es un agarrarse a una pendiente
para no tener una libre caída
que de al traste con mi trastocada mente.
intentando eternizar el presente,
para que el futuro no se me apodere,
para que el temor no me posesione,
para que mi existencia tome un respiro.
Un día más con mis fantasmas enemigos
indolentes con mi dolor,
apáticos en su evolución
perezosos en su estudio
inertes como hielo,
escarchados,
en su mente... disecados.
Un día más con energías incomprensibles
invisibles al ojo humano,
llámense magnéticas
o electromagnéticas,
o hijas del plasma solar
o partículas cósmicas
que atraviesan nuestro cinturón,
nuestro terrestre protector
Van Allen.
Atravesándome con sus partículas
mi microcosmos molecular
dentro del macrocosmos de mi cuerpo,
ionizando mi cuerpo con diferentes cargas
que desestabilizan mi organismo
como un desagradable y oscuro orgasmo.
No existen límites físicos
ni fronteras insalvables
para todo la oscuridad
ni toda la espiritual luz.
Ni tampoco;
para la iniquidad
el miedo y el terror
de los mundos paralelos,
nuestros vecinos invisibles
(espectros, fantasmas, cascarones, etc.)
y otras formas elementales.
Los huelo,
los detecto en mi cuerpo,
siento el miedo como crece
y se apodera mutuamente.
Ellos están solos,
aislados en su caparazón,
mordiendo su fatal destino
al igual que el mío,
navegando en el mismo purgatorio
cavilando nuestra fatal inexistencia,
el ser o no ser no les importa
no les llega su esencia.
Día a día me enfrento solo
día a día sobrevivo agarrado a mi presente,
no hay alternativa de futuro,
el pasado queda borrado, inexistente.
Día a día ando con pies cojos
uno de un lado del mundo
el otro de su paralelo o contrario,
convergiendo de noche
en pesadillas surrealistas,
en sentencia de muerte
o en perpetua penitencia
de esto que en mí, no es vida,
es un agarrarse a una pendiente
para no tener una libre caída
que de al traste con mi trastocada mente.
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