thequietdeath
Poeta recién llegado
Luce, luce, luce, tan bello luce
el destello de las tenues luces
a la sombra de las cruces,
en la noche de los difuntos.
Tan preciosa, tan hermosa, maravillosa
de fondo es, la luna fantasmal
que atenúa apacible con su brillo
los campos santos del descanso.
Y tan pronta llega la dama negra
con su paso calado, y callado,
como flotando entre la niebla,
anuncia con voz lúgubre y fría
su ya esperada visita de éste día.
Apura con su risa macabra
los cantos y decires de este verso,
para adornar las plegarias
que se dicen en estos tiempos,
a nuestros amigos y parientes,
que han quedado bien muertos.
De esos inmemorables tiempos
quedan ahora solo los recuerdos,
de aquellas magnánimas historias
que todos vivieron muy contentos.
Ahora mi niña de los lamentos
apúrate pues con los tamales,
y dale duro al dulce de calabaza,
al champurrado y al pan de muerto.
Que vienen ya los inmortales,
a compartir la suculenta mesa
con flores y luces ajuarada,
calaveras con sus nombres puestos,
y adornos hechos por maestros.
Festejemos todos con alegría,
y dispuestos a una noche más
de sagrados y ocultos misterios,
eue en la comunión de las almas
quedaremos todos sin ser exentos.
Porque al final de todos los tiempos,
cuando llegue el momento,
nosotros también quedaremos
bien, bien, bien, pero bien muertos.
el destello de las tenues luces
a la sombra de las cruces,
en la noche de los difuntos.
Tan preciosa, tan hermosa, maravillosa
de fondo es, la luna fantasmal
que atenúa apacible con su brillo
los campos santos del descanso.
Y tan pronta llega la dama negra
con su paso calado, y callado,
como flotando entre la niebla,
anuncia con voz lúgubre y fría
su ya esperada visita de éste día.
Apura con su risa macabra
los cantos y decires de este verso,
para adornar las plegarias
que se dicen en estos tiempos,
a nuestros amigos y parientes,
que han quedado bien muertos.
De esos inmemorables tiempos
quedan ahora solo los recuerdos,
de aquellas magnánimas historias
que todos vivieron muy contentos.
Ahora mi niña de los lamentos
apúrate pues con los tamales,
y dale duro al dulce de calabaza,
al champurrado y al pan de muerto.
Que vienen ya los inmortales,
a compartir la suculenta mesa
con flores y luces ajuarada,
calaveras con sus nombres puestos,
y adornos hechos por maestros.
Festejemos todos con alegría,
y dispuestos a una noche más
de sagrados y ocultos misterios,
eue en la comunión de las almas
quedaremos todos sin ser exentos.
Porque al final de todos los tiempos,
cuando llegue el momento,
nosotros también quedaremos
bien, bien, bien, pero bien muertos.