abcd
Poeta adicto al portal
Entramos juntos pero no teníamos lugar.
Ayer, sus ojos ebrios me violaron un poco,
fuimos un ovillo de fuego en los gatos de solo tres vidas
pero veníamos con la cuenta pagada del sexo apagado.
Está en los caballos el correr rápido,
en el hilo del pantalón el no rajarse y quedar avergonzado,
está en tus ropas tirada la nostalgia de tu amor verdadero.
Son unos pesos, las lágrimas que no hay que llorar.
Cerca de su boca suelo ser un ganso,
camino en círculos y hago el ridículo,
me riman hasta los versos menos pensados
y la caja de preservativos es un caramelo con sed en el bolsillo.
Ayer sus ojos ebrios me violaron un poco,
cada cual trabaja su silencio con mayor o menos esfuerzo,
ella no dura más que un Dios sin promesas
pero sonríe y es cauta al pedir permisos.
Vienen de afuera los silbidos y las constelaciones,
hay que ceder el paso cuando el árbol se cae y el bosque es solo un recuerdo.
Es muy lunes para llamar.
Ayer, sus ojos ebrios me violaron un poco,
fuimos un ovillo de fuego en los gatos de solo tres vidas
pero veníamos con la cuenta pagada del sexo apagado.
Está en los caballos el correr rápido,
en el hilo del pantalón el no rajarse y quedar avergonzado,
está en tus ropas tirada la nostalgia de tu amor verdadero.
Son unos pesos, las lágrimas que no hay que llorar.
Cerca de su boca suelo ser un ganso,
camino en círculos y hago el ridículo,
me riman hasta los versos menos pensados
y la caja de preservativos es un caramelo con sed en el bolsillo.
Ayer sus ojos ebrios me violaron un poco,
cada cual trabaja su silencio con mayor o menos esfuerzo,
ella no dura más que un Dios sin promesas
pero sonríe y es cauta al pedir permisos.
Vienen de afuera los silbidos y las constelaciones,
hay que ceder el paso cuando el árbol se cae y el bosque es solo un recuerdo.
Es muy lunes para llamar.