Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Asumo con temor, discretamente,
el verme derrotado ante mi espejo;
asumo que la arruga me haga viejo
y falto de sonrisas, sueñe diente.
Asumo mi temor tranquilamente
y alivio la tensión de mi entrecejo,
pues sé que mis achaques son reflejo
del tiempo que viví, naturalmente.
Me debo a la embestida de la vida
sin reparar en gestos, compañero;
por ello he de entregarme sin medida.
Me agrietan los relojes del sendero
la piel de la manera más suicida,
con tajo mentiroso y verdadero.
el verme derrotado ante mi espejo;
asumo que la arruga me haga viejo
y falto de sonrisas, sueñe diente.
Asumo mi temor tranquilamente
y alivio la tensión de mi entrecejo,
pues sé que mis achaques son reflejo
del tiempo que viví, naturalmente.
Me debo a la embestida de la vida
sin reparar en gestos, compañero;
por ello he de entregarme sin medida.
Me agrietan los relojes del sendero
la piel de la manera más suicida,
con tajo mentiroso y verdadero.