cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
Se pensó por un momento
que la dicha vespertina,
al tomar el Sacramento,
era resaca de cantina.
Le miraban distraída
paladeando su pensamiento
emitido en la caída
sin su consentimiento.
Los ojos dispersos
sin enfocar siquiera
acarician conversos
el recuerdo que les viera.
La declararon autista
sin percatarse los maloras
que ella era artista
entre las aves cantoras.