Rei Regis Caceres
Poeta que considera el portal su segunda casa
De madrugada tocaron a mi alcoba,
dije adelante, abriéndose la puerta,
allí flotando, un espectro sombrío,
encapuchado y vestimenta negra
portando en mano derecha una hoz
y un dedo señalando, era la muerte
que grave interpeló comunicando,
"a ti vine a buscar, pero primero,
de tu niñez divagaré entre tanto"
.
Y dijo,
"de niño creciste en prístinos campos,
de elevados montes y suaves praderas
en una isla hermosa del azul Caribe,
que fuera Taina antes que de España,
llamada Borinquén por los aborígenes
que allí se asentaron en épica hazaña"
.
"En tu verde isla creciste feliz y curioso
absorto en lo bello y fragante del campo,
agrestes arroyos fluyendo hasta el río,
naranjas maduras, bananos colgando,
abundantes flores e inquietas libélulas
y coloridos peces en charcas nadando,
bellos flamboyanes pintando el camino
de elegancia en rojo y naranja vestidos,
que en verano sus ramas floridas exhibe
de matices de rojo magenta encendidos
por los rayos de sol la luz trascendida
y bajo su sombra de magia investida,
quedabas feliz y profundo dormido
.
Mi niñez narrada, prosiguió diciendo
con la hoz en la mano y mirada fija,
"te daré una prueba que decida tu suerte
si te quedas aquí o te llevo conmigo,
dirás dos cosas que es lo más preciado
que merece al hombre vivir ensoñado"
.
Asombrado quedé ante dicho reto
a marcar mi suerte y final destino
y reflexionando levanté la mirada
y vehemente pronuncié este envío,
"la vida nos dicha solo dos caminos
que han sido las mejores veredas,
en primer lugar amar y ser amado
y segundo, rendir culto a la belleza,
de la vida y del hombre el legado
.
Sigilosa la muerte, despidió diciendo,
bien has acertado, el amor y la belleza
son de una linda mariposa sus dos alas,
y lo único valioso de la vida humana,
sigue pues por tu amplio sendero ,
en cinco años regresaré puntual
a tocar una vez más a tu puerta,
para ver si las flores del amor
aun germinan en tu huerta
.
RRegis
.
dije adelante, abriéndose la puerta,
allí flotando, un espectro sombrío,
encapuchado y vestimenta negra
portando en mano derecha una hoz
y un dedo señalando, era la muerte
que grave interpeló comunicando,
"a ti vine a buscar, pero primero,
de tu niñez divagaré entre tanto"
.
Y dijo,
"de niño creciste en prístinos campos,
de elevados montes y suaves praderas
en una isla hermosa del azul Caribe,
que fuera Taina antes que de España,
llamada Borinquén por los aborígenes
que allí se asentaron en épica hazaña"
.
"En tu verde isla creciste feliz y curioso
absorto en lo bello y fragante del campo,
agrestes arroyos fluyendo hasta el río,
naranjas maduras, bananos colgando,
abundantes flores e inquietas libélulas
y coloridos peces en charcas nadando,
bellos flamboyanes pintando el camino
de elegancia en rojo y naranja vestidos,
que en verano sus ramas floridas exhibe
de matices de rojo magenta encendidos
por los rayos de sol la luz trascendida
y bajo su sombra de magia investida,
quedabas feliz y profundo dormido
.
Mi niñez narrada, prosiguió diciendo
con la hoz en la mano y mirada fija,
"te daré una prueba que decida tu suerte
si te quedas aquí o te llevo conmigo,
dirás dos cosas que es lo más preciado
que merece al hombre vivir ensoñado"
.
Asombrado quedé ante dicho reto
a marcar mi suerte y final destino
y reflexionando levanté la mirada
y vehemente pronuncié este envío,
"la vida nos dicha solo dos caminos
que han sido las mejores veredas,
en primer lugar amar y ser amado
y segundo, rendir culto a la belleza,
de la vida y del hombre el legado
.
Sigilosa la muerte, despidió diciendo,
bien has acertado, el amor y la belleza
son de una linda mariposa sus dos alas,
y lo único valioso de la vida humana,
sigue pues por tu amplio sendero ,
en cinco años regresaré puntual
a tocar una vez más a tu puerta,
para ver si las flores del amor
aun germinan en tu huerta
.
RRegis
.
Última edición: