Dialogo

tyngui

Poeta que considera el portal su segunda casa
Alberto los fragmentos amorfos desfibrilados de su cuerpo están observándome.

¡No sé cómo explicarlo!

Su cuerpo se ha fraccionado en cientos de partes iguales y está acorralándome.

¡En buena hora Sebastián!!!

En un esfuerzo sobrehumano logré fragmentarme en ochenta y cuatro partes iguales.

Usted es la única persona que dilucidó el resultado…

¿Cómo no estar agradecido?

¿Usted dice que esto no es producto de mi imaginación?

Alberto genera un gesto de satisfacción.

¡Entonces no estoy loco!!!

¡Obviamente!!!

Estuve coordinando cientos de inacciones colaterales y deseos oscuros.

Profanando viejas ideas subterráneas detrás del tiempo.

La analogía psicótica reformó el meta suburbio del láudano súbitamente.

Luego los comportamientos inestables conspiraron en escena. Estofaron la transición continua de miradas abstractas.

Con esloganes, figmentos y susurros.

Logré ver a aquellas señoras traer consigo la ilusión de cadáveres de orquídeas transparentes y depositarlas sobre la mesa del patio, como alguna vez lo imaginé.

Pues en el aperturar de los sentidos seguiré observando el silencio.

Será mejor pensar que el costado vernáculo de los pensamientos repetitivos prevalecerá a fin de cuentas.

Sin disimular palabras, ni aceptación.

Sin temor a éste universo interfecto de protagonismo irreal.

Exigiendo explicaciones sobre instantes sueltos después de la nada.
 
Alberto los fragmentos amorfos desfibrilados de su cuerpo están observándome.

¡No sé cómo explicarlo!

Su cuerpo se ha fraccionado en cientos de partes iguales y está acorralándome.

¡En buena hora Sebastián!!!

En un esfuerzo sobrehumano logré fragmentarme en ochenta y cuatro partes iguales.

Usted es la única persona que dilucidó el resultado…

¿Cómo no estar agradecido?

¿Usted dice que esto no es producto de mi imaginación?

Alberto genera un gesto de satisfacción.

¡Entonces no estoy loco!!!

¡Obviamente!!!

Estuve coordinando cientos de inacciones colaterales y deseos oscuros.

Profanando viejas ideas subterráneas detrás del tiempo.

La analogía psicótica reformó el meta suburbio del láudano súbitamente.

Luego los comportamientos inestables conspiraron en escena. Estofaron la transición continua de miradas abstractas.

Con esloganes, figmentos y susurros.

Logré ver a aquellas señoras traer consigo la ilusión de cadáveres de orquídeas transparentes y depositarlas sobre la mesa del patio, como alguna vez lo imaginé.

Pues en el aperturar de los sentidos seguiré observando el silencio.

Será mejor pensar que el costado vernáculo de los pensamientos repetitivos prevalecerá a fin de cuentas.

Sin disimular palabras, ni aceptación.

Sin temor a éste universo interfecto de protagonismo irreal.

Exigiendo explicaciones sobre instantes sueltos después de la nada.
Mejor, imposible.

Saludos
 

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