Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Shhhhh, calla, ¿lo oyes?
Escucha atento
¿me acecha, no lo ves?
¿no sientes su tormento?
Enmudece, no hagas ruido
Deja de palpitar
Ya está aquí, él, tan temido
¿no lo escuchas crepitar?
No me preguntes más
Se fue, eso es todo lo que sé
En mi piel restos de sus aromas
Y en mi armario, colgado aún su ser
Deja ya de latir
Necesito oír el silencio
Acostumbrarme a su sufrir
Al hedor de su renuncio
Duérmete, pasará el dolor
Y mañana amanecerá
Con la anestesia del nuevo día
Del mutismo, su sabor
Escucha atento
¿me acecha, no lo ves?
¿no sientes su tormento?
Enmudece, no hagas ruido
Deja de palpitar
Ya está aquí, él, tan temido
¿no lo escuchas crepitar?
No me preguntes más
Se fue, eso es todo lo que sé
En mi piel restos de sus aromas
Y en mi armario, colgado aún su ser
Deja ya de latir
Necesito oír el silencio
Acostumbrarme a su sufrir
Al hedor de su renuncio
Duérmete, pasará el dolor
Y mañana amanecerá
Con la anestesia del nuevo día
Del mutismo, su sabor
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