feernada Garcia
Poeta recién llegado
Te miro, me miras, solo tú sabes cómo, con esos ojos de sol que rosan mi piel con calidez, y yo ruego que no me dejes de ver, ruego que sigas aunque me mates con esos labios diamante que emanan el elixir que exige mi deseo, saliva
saliva endulzante, saliva asfixiante. Entonces, vuelo y me dejo hipnotizar con el sudor recorriendo tu frente, me dejo llevar con el vaivén de tu torso tibio con fuerza de imán que atrae mi apetito de ser uno solo.
El temblor de los brazos delatando el cansancio, la avidez de tus manos devorando a su paso el tapiz de mí ser, solo tu ombligo cautivando mi núcleo para ser testigos de tal sagrado trance el frenesí recorriendo mis venas bombeando el linaje determinante
Palpitoso tu ego buscando refugio, tan firme, tan dispuesto a humedecer las ganas y saciar las ansias animales naturales Con destellos pensantes solo importa desgarrar tu espalda hasta el inicio de tan perfecta silueta que es el soporte exigente que guía el ritmo a tal perfecta culminación
Aliento sofocante, palpitante arrítmica, calor recorriendo el cuerpo llevándolo al clímax ahora solo quedan espasmos de tan bendita fusión.
R.
El temblor de los brazos delatando el cansancio, la avidez de tus manos devorando a su paso el tapiz de mí ser, solo tu ombligo cautivando mi núcleo para ser testigos de tal sagrado trance el frenesí recorriendo mis venas bombeando el linaje determinante
Palpitoso tu ego buscando refugio, tan firme, tan dispuesto a humedecer las ganas y saciar las ansias animales naturales Con destellos pensantes solo importa desgarrar tu espalda hasta el inicio de tan perfecta silueta que es el soporte exigente que guía el ritmo a tal perfecta culminación
Aliento sofocante, palpitante arrítmica, calor recorriendo el cuerpo llevándolo al clímax ahora solo quedan espasmos de tan bendita fusión.
R.