Javier Alánzuri
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era un crío recién despertado,
un enano cariacontecido,
era un minúsculo confundido,
un pigmeo desbarajustado.
Era un bulto a baldosas pegado,
un rubio en sus manos escondido,
era un bicho con gran alarido,
un renacuajo encolerizado.
Era uno... que al rato merendaba
mirando al televisor atento
y, un poquito más tarde, jugaba
bailando y persiguiendo contento
a esa persona que tanto odiaba
y le produjo tal sufrimiento.
Es cierto lo que veis aquí escrito y reflejado.
Un par de amigos aceptaron mi ofrecimiento
de vigilar a su chiquillo (no, no escarmiento)
de dos añitos, ¡vaya impulso tan alocado!
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