No soy poeta
Poeta fiel al portal
DIARIO DE UN POETA MARCHITO
Inaugurando candidez crecen los pastos
con sumo verdor intrínsecamente balsámico.
Día tras día, sin lluvia, sin frío ni calor
hay un fútil trasbordo inadvertido en razón.
En el trinar de un ave dormida
ríe un cuervo del mañana,
sabe de venturas ulteriores
que le harán clamar baladas.
Nada sabe de amalgamas postergadas
que reiteran la locura floreada
de lisonjas lacónicas de vida,
muertas antes de nacer de madrugada.
Azorado, sin afán peticionario
se dilatan los sonidos huecos
para rellenar los agujeros de la luna
que habrán de sofocar lamentos.
Siempre una mueca ofuscada,
en forma de ábside mudéjar,
hace sibilino el pensamiento
y retorna linfa sobre plata.
Otra vez..., impregnado en el relente
arde el espíritu impertérrito
de lo que pudiera ser la esencia
de una triste canción o de un poeta muerto.
Inaugurando candidez crecen los pastos
con sumo verdor intrínsecamente balsámico.
Día tras día, sin lluvia, sin frío ni calor
hay un fútil trasbordo inadvertido en razón.
En el trinar de un ave dormida
ríe un cuervo del mañana,
sabe de venturas ulteriores
que le harán clamar baladas.
Nada sabe de amalgamas postergadas
que reiteran la locura floreada
de lisonjas lacónicas de vida,
muertas antes de nacer de madrugada.
Azorado, sin afán peticionario
se dilatan los sonidos huecos
para rellenar los agujeros de la luna
que habrán de sofocar lamentos.
Siempre una mueca ofuscada,
en forma de ábside mudéjar,
hace sibilino el pensamiento
y retorna linfa sobre plata.
Otra vez..., impregnado en el relente
arde el espíritu impertérrito
de lo que pudiera ser la esencia
de una triste canción o de un poeta muerto.
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